31 jul. 2016

LA ÚLTIMA CENA






“Ningún ser humano indiferente ante la comida es digno de confianza”.
Pepe Carvalho en “Tatuaje”, de Manuel Vásquez Montalbán.


Cuando estaba investigando para el libro La Melancolía de los Feos me hice una pregunta: ¿desde cuándo empezamos a contar las calorías de lo que comemos diariamente? ¿En qué momento en particular nos dio por esa manía de saber cuántas calorías tiene una presa de pollo o un pedazo de pan? Y no me sorprendí cuando descubrí que había sido durante la época nazi: en los ghettos judíos se empezó a racionar la comida para disminuir a esta población hasta agotarla clínicamente y exterminarla.
Las cartillas de alimentación contaban las calorías durante el verano o el invierno para racionar al máximo los alimentos. Hoy en día en Siria, por ejemplo, se sigue considerando el hambre como un arma de guerra.
Desde entonces la comida se ha vuelto toda una moral: qué se debe comer y qué no, cuál es la comida buena y cuál la perjudicial. No se come por gusto, sino pensando todo el tiempo en qué es saludable y qué no (todo placer es inmoral). Hasta el punto de que esa obsesión se ha convertido en una de las enfermedades más populares de nuestra época: la ortorexia, del griego orthos, que significa correcto, y orexis, apetito. El que come correctamente.
Esto empieza siendo una preocupación incipiente por comer de un modo saludable. Luego, poco a poco, se va volviendo una obsesión: no comer grasas ni azúcares, no ingerir ciertos químicos, no intoxicarse con alimentos que han sido fumigados con venenos.
En la medida en que el sujeto va restringiendo su alimentación cree que es alguien superior, mejor, como si se tratara de una conquista moral. Entonces empieza un proceso de alejamiento porque no puede comer con sus compañeros de universidad o de trabajo, no desea ya ingerir ciertos alimentos que considera perjudiciales (pecaminosos) y termina en un trastorno obsesivo compulsivo que lo lanza de fases eufóricas a fases depresivas. El problema no es sólo corporal, sino que está en la mente, en la psique del paciente.
De manera muy similar, aquellos que se preocupan en exceso por el deporte y el ejercicio también están enfermos. Se llama a esta patología vigorexia y los que la padecen se viven midiendo los bíceps, revisando los abdominales y se pesan con regularidad para demostrarse a sí mismos que sí son disciplinados. Es muy diciente que algunos psiquiatras hayan decidido llamar a esta enfermedad Complejo de Adonis: la belleza, la perfección, no soy ningún perdedor. Yo, yo, yo. Un complejo muy capitalista.
La publicidad también se encarga de patrocinar ciertos productos creando en el público un miedo a contraer cáncer, diabetes o a morir de un paro cardíaco. Entonces la sociedad empieza a dividirse en unos obesos abandonados y deprimidos que cargan decenas de kilos de más, y los ortoréxicos compulsivos que creen que comen de un modo sano y razonable. En realidad, todos están enfermos. Tener los niveles de colesterol muy altos es tan grave como tenerlos muy bajos. La verdad es que lo saludable, como siempre, está en un punto medio.
Como en la política, meter miedo es la clave para destruir al otro. Si yo acepto el miedo, elijo entonces al dictador que me va a salvar de la inseguridad, del terrorismo, del secuestro. En el plano de la comida, la publicidad que genera terror ha creado pequeños tiranos que deciden ingresar en procesos autodestructivos que tarde o temprano los conduce al sillón de un psiquiatra.
Por eso es tan grato cuando tenemos la oportunidad de compartir con la cultura mediterránea, bien sea esta la africana del norte, la del Medio Oriente o la europea del sur, cuando de repente se sienta todo el mundo alrededor de una mesa en el verano y empieza a partirse el pan y a rodar el vino. Sobre las tablas hay aceitunas, jamón serrano, antipastos de toda índole, tortilla española, pan con tomate, pastas, postres.
Y la gente come feliz mientras habla de política, de arte o de deportes. Es la celebración de la vida, el abrazo que nos damos con nuestros congéneres alrededor de una acción sagrada que nos recuerda el milagro de la vida: comer.
De algún modo, Jesús eligió ese momento para despedirse. Debajo de un árbol, con un mantel sobre la grama, entre botellas de vino y grandes pitas recién horneadas, se despide de sus discípulos. Gracias a la vida, que me ha dado tanto…

Es grato compartir con libaneses, españoles, argentinos o italianos alrededor de una mesa, porque nos recuerdan el erotismo que está detrás de unas buenas lentejas, de unas berenjenas en tomate o de un tahine de garbanzo bien sazonado con ajo y aceite de oliva. Y si a alguien se le ocurre preguntar en ese momento si el pan engorda, o cuántas calorías tiene este antipasto, o si sus niveles de colesterol se verán muy comprometidos con este pedacito de tortilla, todos lo mirarían con profunda compasión porque está claro que ha olvidado lo fundamental: el placer de celebrar el hecho de estar vivo.

27 comentarios:

  1. Si señor, comer es sagrado. Tener el placer de comer nos debería convocar a garantizar que todos tengan la oportunidad de disfrutarlo... y no condenar a la locura del hambre, hambre de comida, de salud, de afecto...

    Abrazos, sumerceee

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  2. Lo que no es tan placentero, para mí, es prepar la comida... nunca aprendí a hacerlo... pero me arriesgo... hoy hice un delicioso arroz atollado... ummm... para repetir...eso dijeron...

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    1. El delicado arte de los fogones, que no es fácil...
      Saludos, MM.

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  3. heyy Mario , que bueno,tu vitalismo es contagioso ,esta semana me propondré seguir tus consejos, por cierto Mario que bien estas escribiendo , realmente es un deleite el leerte ,especialmente cuando uno sale liberado .

    Gracias Mario.

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    1. Comer, antes que una moral, un deber ser, es un placer y una celebración. Me alegra que te haya gustado la columna... Saludos, MM...

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  4. Mario que buen análisis... la fitness life nos está devorando, ahora en estos últimos tiempos del fin en vez de irse a comer la empanadita o el buñuelo en la esquina donde Doña Doris con los amigos, se mete uno disque al gym (que abundan ya en todo lado) para bajar la lechuga con agua que se acaba de comer "sin arrepentimientos", y lo que queda es una depresión ni la barraca. Mejor dicho, vamos a terminar enterrando calaveras vivas porque ni carne quedó.

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    1. Sí, hay algunos estudios que han logrado demostrar que muchos jóvenes suicidas tenían serios problemas de alimentación. La falta de conectores neuronales, los que permiten las sinapsis, dependen de ciertos alimentos que desaparecen de esas dietas absurdas. En consecuencia, la persona ingresa en una depresión de la que es muy difícil salir, y al final opta por quitarse la vida...
      Saludos, Mafe, MM...

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  5. Es grato encontrar espacios como estos donde nos "aterricemos" por decirlo de alguna forma, con columunas como éstas, puesto que en una sociedad tan consumista se nos olvida lo que es verdaderamente valioso como lo es el alimentarse bien, y nos encegucemos deseando el cuerpo "perfecto" que siempre nos han vendido, dejando de un lado la vitalidad y perdiendo cada vez más el autoestima. Gracias por eso Mario, un placer leerte siempre.

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    1. Es diciente que algunos psiquiatras hayan decidido llamar a este complejo el Síndrome de Adonis. Va ligado a todo ese narcisismo que patrocina el capitalismo... Saludos, Catalina, MM...

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  6. Comer deja de ser delicioso cuando todo te sabe a cartón, por ende no se te antoja nada nunca, puedes pasar todo el día sin comer y no te hace falta, terminas comiendo única y exclusivamente para sobrevivir... Por eso cada vez que alguien me habla de dietas para bajar de peso me da tanta lastima...

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    1. Las dietas dan lástima, en efecto... Saludos, MM...

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  7. En mi experiencia, las dietas sirven para un propósito macabro de ajustarse a ese ritmo de vida impuesto, en el cual únicamente puede hacerse eso que resulte conveniente al sistema, útil o productivo, lo que puede incluir o no el gimnasio. Ahora, he visto con mis propios ojos como la comida en realidad funciona como un aliciente para la revitalización, comer es un placer en efecto, y hace falta, mucha falta. Y comer con sin culpa es una de las cosas más saludables que existe, e incluso, quienes están mal anímicamente se concentran en el consumo de alimentos de un solo tipo en cantidades alarmantes y entran en aquellos excesos peligrosos que llevan a la obesidad. Comparto el animo y la pasión de los mediterráneos por la comida y creo firmemente que el estilo de vida alrededor de esta cultura es el que más conviene al cuerpo y al alma.

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    1. Sí, hay una relación entre dieta y ahorro capitalista, entre placer y culpa judeo-cristiana... Qué triste...
      Saludos, MM...

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. En un universo paralelo, un chef escribiría un libro llamado "La importancia de comer a tiempo", donde describiría el placer de saborear los manjares desconocidos.

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    1. Qué buen título... Genial... Saludos, MM...

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  10. Excelente argumento para tu libro. Pregunta de un amante de la literatura: ¿Como hace Mario, para escrbir tanto?

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    1. Si comparas con los realistas franceses o rusos, o con un Zweig, o con Paco Taibo, no he escrito mayor cosa... Saludos, MM...

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  11. Esta columna si que es un buen postre después de cualquier comida...abajo las reglas 90-60-90. Comer es el mejor disfrute y con hambre huuumm. Mejor aun.

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    1. Algún día hablaremos de la importancia del postre... Saludos, MM...

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  12. Me encanta comer de todo y seguir siendo hermosa!

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  13. Mentira...

    Sólo quería decir que el arte y la comida es una excelente combinación y en la literatura hay excelentes ejemplos. Sumercé sabe mejor que muchos...

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    1. Un autor para recordar en esta entrada: Manuel Vázquez Montalbán... Saludos, MM...

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  14. Gracias Maestro, soy de los que trata de llevar una vida saludable con la alimentación por mi historial genético de Cancer gastrointestinal, pero se me antojan unos frijoles con arroz y carne molida, o unos Chorizos grasientos que venden en la esquina de la casa de mi novia, sientes el olor a 2 cuadras y el aceite donde lo preparan tiene años de ser el mismo, o una pizza remontada que venden en el parque de la 21 detrás del coliseo Migue "Happy" Lora (Montería), donde el transito es tan pesado que de seguro el hollín participa de su sabor.
    Gracias por el espacio, extraño mucho mi tierra, llevo 2 meses en un rancho en USA, haciendo pasantias que conseguí luego de mi grado como MVZ.
    Le deseo el mejor camino, ya quiero acabar de leer sus historias hasta la fecha, justo empezaba Lady Masacre cuando viajé.
    Muchas gracias por este especio de Liberación.

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    1. Eso me recuerda mi auto-exilio en Virginia a finales de los noventa. El invierno era para mí lo más duro. La nostalgia me hacía pedazos... Animo y fuerza...
      Saludos, MM...

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  15. Por ahí leí el cerebro de pan, me pareció interesante pero un poco echado al extremo de no consumir granos y nada de contenga gluten. Apoyo totalmente consumir cada cosa en su justa medida y sobretodo disfrutar ese momento como Mario describe. Respecto a la ultima cena siempre he tenido un conflicto ideológico interno gigante, claramente El Señor Jesús utilizo ese momento único en el que usualmente al calor del hogar se reunían la familia y amigos a compartir para pedirnos que recordáramos sus enseñanzas, su sacrificio, su entrega y su vida como ejemplo. No se en que momento se inventaron que fue la instauración de la eucaristía?. Yo no se mucho de teología pero solo leyendo por encima la enseñanza creo que la idea era otra. En cada cena nos pidieron recordar el mensaje de amor que Cristo nos regalo. Y bueno habría muchas cosas mas que agregar y decir respecto a los sacramentos y tantas cosas que se interpretaron con base en los escritos históricos recopilados en la Biblia. Pero creo que la idea era precisamente disfrutar ese momento de unidad de charla de disfrute humano, la cena, la comida, lo liviano del momento mas emocionante después de un dia de trabajo o de estudio o de lo que hubiese sido. Y claro recordar el mensaje de amor que nos dejo el Señor Jesús con pan y vino y mantequilla y aceitunas y jamones y quesos y salamis y me dio hambre. Chau y buen provecho! Canciones recomendadas (EL MENÚ DEL GRAN COMBO DE PUERTO RICO)

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    1. Buen punto... La transubstanciación es uno de los grandes misterios religiosos... Saludos, MM...

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