29 ago. 2016

EL MENSAJERO DE AGARTHA - FACEBOOK














Hoy lanzamos formalmente con la editorial la página de Facebook de la saga de aventuras, El Mensajero de Agartha. Para mí es todo un gusto que a partir de ahora los lectores tengan la posibilidad de escribirnos y de interactuar con nosotros: los ilustradores, la editorial, yo. Los esperamos allí para conversar en torno a la curiosa vida de Felipe Isaza y sus viajes por todo el continente.



La resistencia intelectual y estética empieza en una franja juvenil anterior a la adolescencia. En mi caso, se dio a los siete años, cuando a alguien se le ocurrió llevarme libros a la clínica en un período en el que me encontraba entre la vida y la muerte. Nunca volví a ser el mismo. La imaginación literaria cambió mi vida para siempre. Aprendí que lo real es mucho más amplio y extraño de lo que entiende la mayoría. Hay múltiples dimensiones, fisuras, entrecruzamientos, agujeros negros, bisagras que nos conducen de un mundo a otro, pasadizos, universos paralelos.
Más tarde, cuando ya era profesor de literatura en la universidad, procuré transmitirles a mis alumnos esa sensación de misterio, de asombro permanente ante la multiplicidad de lo real. Me guié siempre por dos directrices que no fallan: Don Quijote y los niños. Tanto el caballero andante español como los infantes traviesos saben que no están locos, sino que la inmediatez es posible transformarla mediante un sabio ejercicio de la voluntad. No vivimos una realidad que viene de afuera y que se nos impone a las malas. Vivimos la realidad que elegimos.
Un niño casi siempre desconfía de la capacidad imaginativa de los adultos. Basta leer El Principito para aprender lo tarada que es la gente grande. En el año 2012 empecé a escribir esta saga de aventuras quizás porque necesitaba reinventarme a mí mismo y regresar a la literatura de viajes y aventuras en la que me había forjado como lector. A lo largo de todo ese año permanecí días y semanas enteros en cama muy enfermo, sin voz, y sabía que moría a una existencia que estaba agotada por completo. Por eso escribí La importancia de morir a tiempo: porque yo mismo agonizaba entre la fiebre, las terapias respiratorias y los exámenes de unos médicos incompetentes que jamás descubrieron qué era lo que me estaba matando.
Y de repente llegó Pipe con sus jeans escurridos, su chaqueta deportiva y sus tenis sucios, y empezó a narrarme esa historia fantástica que desde el primer segundo supe que era cierta. Y sé que al escribirla he renacido, me he reinventado y he pospuesto, al menos por un tiempo, la llegada de la muerte física.
 La idea no es sólo crear un imaginario latinoamericano para nuestros muchachos, mostrarles que nadie ha descubierto todavía América, sino preocuparnos por algo que no está en la educación formal: cómo forjar el carácter. Las aventuras de Felipe van acompañadas de una vida psíquica muy rica que debe someterse a una serie de duras pruebas.
Una cosa es la formación del intelecto, y otra muy distinta la de la templanza. Para enfrentar la vida necesitamos de ambas. Y la segunda depende de cierta habilidad para transformar el sufrimiento en fuerza interior. No sólo es clave ir entrenando la capacidad de aguante, sino cómo convertir los obstáculos en plataformas de lanzamiento, como capitalizar el dolor en fuerzas positivas.
Toda la saga está atravesada por esta idea. Los que no tienen poder interno lo buscan por fuera de sí, invierten buena parte de sus vidas pensando en el éxito, en el reconocimiento, hacen relaciones públicas, trepan, dan codo, viven obsesionados con su belleza, su dinero o su inteligencia. Los que se han forjado internamente no necesitan alardear de nada. Y El Mensajero de Agartha es la historia de cómo un niño va aprendiendo esta sabiduría muy lentamente y con mucho esfuerzo. De ahí que me enorgullezca tanto de mi protagonista.

23 ago. 2016

Ignacio Padilla







Me acabo de enterar de la muerte de Nacho Padilla, el escritor mexicano. Lo vi hace pocas semanas en la feria del libro de Azcapotzalco, en México DF. Estaba con su amigo inseparable, el también escritor Jorge Volpi. Nos saludamos, nos dimos un apretón de manos y cruzamos algunas palabras. Tenía muchos libros pendientes por delante... Y ahora, mientras ojeo la prensa mexicana e internacional, recuerdo que hace algunos años estuvimos juntos en un encuentro de escritores en Sevilla, España. Era un sentido homenaje a Roberto Bolaño, que en la foto está a mano izquierda y que moriría a los pocos días de tomada esa fotografía. Al otro extremo, en la otra columna, está, justamente, Nacho Padilla. En esa foto aparecen también los colombianos Jorge Franco y Santiago Gamboa... 

Qué pérdida tan grande para la literatura latinoamericana...
En su memoria, con afecto y respeto,
Mario Mendoza

In Memoriam Nacho Padilla.



Con inmenso dolor...





http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/20/mexico/1471714017_680324.html

22 ago. 2016

La curiosa historia de Tatunca Nara





Desde mis años de estudiante universitario, metido en la Luis Ángel Arango hasta altas horas de la noche, me atrajo la extraña aventura de un alemán llamado Karl Brugger, quien se había tropezado en el Amazonas brasileño, en la ciudad de Manaos, a una especie de indígena mal vestido, con ropas de mendigo, y que le había dicho en un alemán básico que él era Tatunca Nara, el príncipe de una dinastía milenaria de un pueblo muy antiguo llamado los Ugha Mongulala. Brugger tenía estudios en Sociología e Historia, y enseguida se interesó por el relato de este indígena alto y bien formado que había aprendido alemán quién sabe dónde.
La historia de Tatunca Nara no podía ser más sorprendente. Dijo que su pueblo era descendiente de unos seres que habían llegado de las estrellas hacía miles de años y que se habían instalado en la selva suramericana. Extendieron su influencia hasta lo que hoy en día es el sur de los Estados Unidos. Les enseñaron a los pueblos aborígenes matemáticas, astronomía, arquitectura y alta tecnología para construir sus templos y sus palacios.
También lograron armar una red de túneles muy complejos que comunicaban a varias ciudades subterráneas que estaban distribuidas por toda América. Dijeron que esas ciudades bajo tierra eran claves para poder sobrevivir a las catástrofes de cuerpos celestes que solían caer sobre la Tierra. De ese aprendizaje fueron herederos los pueblos que poblaron el México antiguo, las tribus ubicadas en lo que más tarde sería el Perú y en las inmediaciones de Bolivia.
 Luego, quizás intuyendo que su tiempo en este planeta ya había concluido o presintiendo algún tipo de desastre climático que arrasaría con buena parte de la población de entonces, partieron de nuevo en sus sofisticados aparatos que surcaron el cielo dejando estelas de humo que luego serían llamadas “serpientes voladoras”.
Cuando los “bárbaros blancos”, como los llamaba el indígena, llegaron al continente, los Ugha Mongulala borraron todas sus huellas y se internaron en la selva más profunda. Luego, en la medida en que la civilización los iba rodeando cada vez más, optaron entonces por habitar la ciudad intra-terrena que los ancestros habían diseñado para ellos. A veces salían a la superficie por caminos secretos que solo ellos conocían, comerciaban para conseguir semillas y alimentos con los lugareños, patrullaban las inmediaciones del río Amazonas para ver hasta qué punto el bárbaro blanco estaba destruyendo el ecosistema, y regresaban a los conductos secretos que estaban prohibidos para el resto de los mortales.
A partir de los datos de Brugger se intentaron algunas expediciones para encontrar esa ciudad perdida entre la maraña de la selva salvaje, pero las fiebres tropicales, las picaduras de los insectos y los percances climáticos impidieron dar con alguno de los pasadizos secretos.
Una versión habla de un gran fraude y de cómo Tatunca Nara era en realidad un impostor y un estafador. Pero el asunto no termina ahí, pues hubo varios asesinatos selectivos a partir de esta información sobre una ciudad subterránea en la mitad de la Amazonía, e incluso ese mismo indígena-alemán termina siendo guía de Jacques Cousteau en una expedición posterior.

Finalmente, el periodista Karl Brugger también fue asesinado en una playa de Ipanema por un desconocido que le disparó sin dejar huellas ni testigos. Más tarde se filtró a la prensa que el consulado alemán había entrado al apartamento de Brugger y se había llevado todo el material de sus investigaciones: notas, fotografías, mapas, entrevistas, artículos. Nunca se supo quién fue el asesino ni los autores intelectuales del crimen.

19 ago. 2016

COMUNICADO PÚBLICO







Mis únicas redes sociales son la página de Google+ y este blog llamado Proyecto Frankenstein. Aunque usen mi foto en otras redes sociales, no soy yo...
Aunque ahora que lo pienso, ¿quién es yo?
MM

15 ago. 2016

Mensajes





En 1974 se reunieron varios astrónomos de las mejores universidades del mundo y decidieron que sí era posible que allá afuera, en el universo, existieran otras especies de seres inteligentes como el hombre. Entre miles de millones de estrellas y planetas, era imposible que sólo hubiera florecido la vida en la Tierra. El problema era cómo enviar un mensaje, como lanzar al universo una información sobre nosotros. Era como arrojar al mar un mensaje en una botella y esperar que llegara a la costa indicada.
Los encargados de esa misión fueron Frank Drake y Carl Sagan. Diseñaron en lenguaje binario un mensaje en el que explicaban nuestra constitución atómica, datos de nuestro ADN, dónde estaba ubicada la Tierra en el sistema solar y qué tipo de antena parabólica iban a utilizar para comunicarse. Eligieron el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, que tenía una antena de 300 metros de diámetro, y dirigieron el mensaje hacia la constelación de Hércules, a un cúmulo de estrellas denominado M13. El hecho fue registrado por todos los medios de comunicación del mundo. Era nuestro primer mensaje en busca de amigos en la inmensidad del cosmos.
Como se trataba de comunicarse con planetas que estaban a miles de años luz, los científicos creyeron que si algún día nos llegaba una respuesta, eso sería en cuarenta o cincuenta mil años. Para ese entonces, quién sabe incluso si todavía existiéramos sobre la faz de la Tierra.
Pero dos años después, en 1976, empezaron a presentarse unos extraños sucesos. Unos dibujos geométricos de una perfección inusual aparecieron en campos de cultivo en Inglaterra. No se sabía quién los había hecho ni cómo. Los granjeros se iban a dormir y de pronto, a la mañana siguiente, aparecían en sus plantaciones esos dibujos cósmicos, estelares. Nadie había visto nada, no había testigos, los perros de guardia no habían ladrado, las patrullas que a veces vigilaban en la noche o a la madrugada habían reportado normalidad absoluta. Entonces, ¿quién había logrado trazar esos dibujos, muchos de ellos gigantescos, en medio de la oscuridad?
Durante años, las figuras continuaron apareciendo en distintos países ubicados en, por lo menos, tres continentes distintos. Un par de campesinos intentaron desacreditar la perfección y el origen no humano de esos mensajes, diciendo que, con dos tablones caseros, eran ellos mismos quienes habían trazado las figuras entre los trigales. Pero no dejaba de ser una explicación burda que servía para  tres o cuatro de los dibujos menos complejos. La verdad es que había imágenes impactantes, de cientos de metros de longitud y anchura, que parecían haber sido esbozadas desde arriba, desde una perspectiva que implicaba estar flotando en el aire.
El astrónomo Carl Sagan había advertido ya que, en caso de una comunicación con seres de otro planeta, muy seguramente el lenguaje utilizado sería la geometría, el álgebra, las matemáticas. Es decir, los números, las distancias, el equilibrio. Y eso fue lo que sucedió con exactitud. Los dibujos son no solo de una perfección matemática sorprendente, como si nos estuvieran transmitiendo un secreto universal, sino que también son trazos bellos, auténticas obras de arte.

Hay algo mágico en esto de enviar mensajes al espacio, como si se tratara de una botella lanzada al mar por un grupo de náufragos. Pero hay algo aún más misterioso en empezar a sospechar que otros también nos están enviando sus mensajes para que reconozcamos su presencia.



8 ago. 2016

El tercer bando





Hemos visto en las últimas semanas muy activos en las redes sociales a los que defienden a la izquierda armada y a los que defienden a las Fuerzas Militares y atacan de un modo visceral el proceso de paz. Me parece que ambos bandos han caído en una trampa grave.
Los que creen en una izquierda armada idealizada a partir de la Revolución Cubana, la Revolución China o la de Rusia, es decir, en unos jóvenes que se fueron a la selva en busca de ciertos ideales sociales, hay que recordarles los atentados en los pueblos de Colombia con tanques de gas, los secuestros, las torturas, las vacunas a los ganaderos y cultivadores, los campos de concentración con seres hambrientos y famélicos encerrados allí durante años, las toneladas de coca exportadas y los millones de dólares ganados en un negocio vil que nos ha costado a los colombianos miles de vidas valiosas.
Esa izquierda armada perdió sus valores y sus ideales en el largo camino del enriquecimiento ilícito, el bandolerismo y la matonería. Han reclutado a menores de edad, han llegado incluso a hacer purgas entre ellos mismos y han fusilado a sus compañeros por idioteces.
Por el otro lado, a los defensores del establecimiento militar y político hay que recordarles también que el narcotráfico infiltró las campañas políticas desde los años setenta, condujo a Pablo Escobar al Congreso de la República, compró políticos por todo el país y se asoció con uniformados de todos los rangos para fortalecer su negocio. Hoy en día sabemos que el general Maza Márquez, antiguo director del DAS, está investigado por el magnicidio de Luis Carlos Galán, que hay militares implicados en los asesinatos de Jaime Garzón y de Álvaro Gómez, que muchos otros eran socios y compinches de los paramilitares en las masacres y genocidios, y que exterminaron a todo un partido político: la UP.
Incluso, cuando se investigó hasta dónde penetraba el dinero de los carteles,  se llegó al mismo Ministro de Defensa (Fernando Botero) y a la Casa de Nariño. Por eso, cuando salió del país Joe Toft, el director de la DEA en nuestro país por ese entonces, dijo que Colombia era una narcodemocracia. Lo atacaron, lo insultaron, lo amenazaron, pero años después, cuando teníamos a la mitad del Congreso en la cárcel por los juicios de la parapolítica, nos tocó reconocer que tenía razón.
Pero hay un tercer bando en toda esta historia: nosotros, la sociedad civil. Los que hemos madrugado a trabajar durante todos estos años, los que hemos pagado impuestos, los que no hemos expropiado campesinos ni amenazado a nadie, los que no andamos con el revólver al cinto, los que hemos salido a votar en conciencia. No deberíamos dejar que ninguno de los combatientes nos manoseen con sus arengas ni sus promesas. No deberíamos defender a ninguno de ellos.
 A nosotros nos interesa que se firme la paz por una simple y sencilla razón: porque tenemos derecho a que todo ese dinero que se ha invertido en la guerra empiece a pasar a manos de nuestros hijos y nietos en formas de becas estudiantiles, maestrías y doctorados en el extranjero. Queremos que nuestros impuestos no se vayan en armas y tanques, sino en infraestructura vial, en creación de empresas, en presupuesto para investigaciones en todas las áreas del conocimiento. Necesitamos que las nuevas generaciones puedan soñar y pensar más allá de todos los horrores que nos tocaron a nosotros.

Por eso el tercer bando y el más importante somos nosotros, la sociedad civil. Y no deberíamos identificarnos con ninguno de los combatientes, sino presionarlos para que firmen los acuerdos, los respeten y nos permitan construir hacia adelante una sociedad inteligente y lúcida. Tenemos derecho a invertir nuestro dinero en educación y cultura. No votaremos en el plebiscito para defender a ningún individuo armado, sino que votaremos por nosotros mismos y por los que vienen, porque estamos listos para demostrarle a la comunidad internacional de qué somos capaces a nivel de ciencia, tecnología, industria, artes, humanidades y deportes. La guerra es un negocio y no estamos dispuestos a seguir financiando más esa vagabundería. 

7 ago. 2016

Encuentro



Para todos los maestros. No olviden que hay que inscribirse previamente.