22 ago. 2016

La curiosa historia de Tatunca Nara





Desde mis años de estudiante universitario, metido en la Luis Ángel Arango hasta altas horas de la noche, me atrajo la extraña aventura de un alemán llamado Karl Brugger, quien se había tropezado en el Amazonas brasileño, en la ciudad de Manaos, a una especie de indígena mal vestido, con ropas de mendigo, y que le había dicho en un alemán básico que él era Tatunca Nara, el príncipe de una dinastía milenaria de un pueblo muy antiguo llamado los Ugha Mongulala. Brugger tenía estudios en Sociología e Historia, y enseguida se interesó por el relato de este indígena alto y bien formado que había aprendido alemán quién sabe dónde.
La historia de Tatunca Nara no podía ser más sorprendente. Dijo que su pueblo era descendiente de unos seres que habían llegado de las estrellas hacía miles de años y que se habían instalado en la selva suramericana. Extendieron su influencia hasta lo que hoy en día es el sur de los Estados Unidos. Les enseñaron a los pueblos aborígenes matemáticas, astronomía, arquitectura y alta tecnología para construir sus templos y sus palacios.
También lograron armar una red de túneles muy complejos que comunicaban a varias ciudades subterráneas que estaban distribuidas por toda América. Dijeron que esas ciudades bajo tierra eran claves para poder sobrevivir a las catástrofes de cuerpos celestes que solían caer sobre la Tierra. De ese aprendizaje fueron herederos los pueblos que poblaron el México antiguo, las tribus ubicadas en lo que más tarde sería el Perú y en las inmediaciones de Bolivia.
 Luego, quizás intuyendo que su tiempo en este planeta ya había concluido o presintiendo algún tipo de desastre climático que arrasaría con buena parte de la población de entonces, partieron de nuevo en sus sofisticados aparatos que surcaron el cielo dejando estelas de humo que luego serían llamadas “serpientes voladoras”.
Cuando los “bárbaros blancos”, como los llamaba el indígena, llegaron al continente, los Ugha Mongulala borraron todas sus huellas y se internaron en la selva más profunda. Luego, en la medida en que la civilización los iba rodeando cada vez más, optaron entonces por habitar la ciudad intra-terrena que los ancestros habían diseñado para ellos. A veces salían a la superficie por caminos secretos que solo ellos conocían, comerciaban para conseguir semillas y alimentos con los lugareños, patrullaban las inmediaciones del río Amazonas para ver hasta qué punto el bárbaro blanco estaba destruyendo el ecosistema, y regresaban a los conductos secretos que estaban prohibidos para el resto de los mortales.
A partir de los datos de Brugger se intentaron algunas expediciones para encontrar esa ciudad perdida entre la maraña de la selva salvaje, pero las fiebres tropicales, las picaduras de los insectos y los percances climáticos impidieron dar con alguno de los pasadizos secretos.
Una versión habla de un gran fraude y de cómo Tatunca Nara era en realidad un impostor y un estafador. Pero el asunto no termina ahí, pues hubo varios asesinatos selectivos a partir de esta información sobre una ciudad subterránea en la mitad de la Amazonía, e incluso ese mismo indígena-alemán termina siendo guía de Jacques Cousteau en una expedición posterior.

Finalmente, el periodista Karl Brugger también fue asesinado en una playa de Ipanema por un desconocido que le disparó sin dejar huellas ni testigos. Más tarde se filtró a la prensa que el consulado alemán había entrado al apartamento de Brugger y se había llevado todo el material de sus investigaciones: notas, fotografías, mapas, entrevistas, artículos. Nunca se supo quién fue el asesino ni los autores intelectuales del crimen.

7 comentarios:

  1. Buenas noches señor Mendoza, espero se encuentre bien. Desde hace ya vario tiempo soy fiel seguidora suya, leo sus libros, lo que sube al blog, veo sus entrevistas, etc, lo hago porque me parece una persona de admirar con un conocimiento que algún día me gustaría poder tener. En mi colegio podria decirse que hace falta cultura, hace falta una persona como usted que los conduzca a centrase en cosas mas importantes que las que ellos hacen, por esto me gustaría saber si es posible que haga una conferencia allí, me gustaría compartir sus conocimientos con mis compañeros.Espero una pronta respuesta y muchas gracias por enseñarme que "el que no lee solo vive solo una vida, la suya".

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    1. Jessica, si tu colegio quiere solicitar una visita tiene que dirigirse a la editorial. El encargado se llama Iván Hernández: ihernandez@planeta.com.co
      Saludos, MM.

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  2. Estoy convencido de que seres de otros mundos, nos visitaron y están aca. En la Antártida según relatos de pilotos ex militares los instrumentos y las comunicaciones en los aviones fallaban siempre al cruzar ciertos sitios donde como evidencia hay inmensos huecos en medio de la llanura congelada. Mis preguntas respecto a ese tema son varias. De que nos serviría tener la certeza de que seres pensantes de otros planetas existen?. Que tipo de reacción social experimentaríamos si nos confirman que hay un lugar donde existen restos de algún tipo de transporte interestelar?. Que reacción mundial se desataría si nos enteramos de que existe una civilización desconocida escondida y atrapada que talvez sea mucho mas avanzada tecnológicamente y socialmente que la nuestra?.
    Algunas respuestas propias. Si sabemos que existen o algún gobierno lo sabe tratara de tomar ventaja sin embargo estos seres talvez con gran conocimiento no estarían dispuestos a compartirlo para evitar un Apocalipsis. O talvez su misión sea compartir el conocimiento poco a poco, la cura contra la viruela, vacunas contra el polio, adelantos matemáticos y físicos. O como se publica en el ultimo numero de National Geographic un método nuevo para reemplazar nucleótido en el DNA de cualquier ser vivo lo cual va a desatar toda una nueva era de cambios en nuestra longevidad, medicina, enfermedades y evolución. Creo que han venido y han compartido poco a poco para que seamos una civilización viable de lo contrario las bombas podrían haber estallado hace mucho tiempo.

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    1. A mí como escritor me basta con ampliar el concepto de lo real, con abrir el espectro. Hemos estado presos del hiperrealismo y eso fatiga mucho. Como Don Quijote, uno elige si quiere vivir entre molinos de viento o entre gigantes. Y esos gigantes no son menos reales... Saludos, MM...

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  3. Es probable que también haya conocido a "Los hombres invisibles"

    Articulo recomendado sobre la situación de los habitantes de calle luego de la intervención del Bronx.
    http://www.elespectador.com/noticias/bogota/al-habitante-de-calle-no-invitan-participar-de-su-desti-articulo-650524

    Saludos literarios.

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    1. Gracias por el artículo. Buenísimo... Saludos, MM...

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    2. Gracias por el artículo. Buenísimo... Saludos, MM...

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