6 oct. 2016

EL PROBLEMA SOMOS NOSOTROS








He denunciado desde hace varios años la caída vertiginosa de la humanidad en una ausencia total de proyecto. Desde la Segunda Guerra Mundial, desde los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, y los campos de exterminio nazis, Occidente no sabe para dónde va, improvisa, da vueltas, retrocede y al final parece estar presentando una involución grave. Los conflictos en el Medio Oriente se agravan, la crisis de los inmigrantes va en aumento, gana el Brexit en el Reino Unido, los partidos de derecha se afianzan y nadie sabe qué hacer con Erdogan en Turquía y lo que parece ser un autogolpe muy bien planeado. El desastre total.
En Estados Unidos las cosas no van mejor. Las matanzas de afroamericanos en varios estados demuestran que en ese país no han calado aún en el inconsciente colectivo los mensajes de Angela Davis, de Malcolm X o del reverendo Martin Luther King. Los estudiantes siguen entrando a las escuelas a sangre y fuego, y, como si fuera poco, Trump parece ir ganando terreno día a día. Peor imposible.
Solo en dos oportunidades he creído que quizás los colombianos podíamos ser la excepción y marcar una diferencia a nivel mundial. La primera fue cuando estuvimos a punto de subir al poder a filósofos y matemáticos: Antanas Mockus y Sergio Fajardo. En realidad, el sueño de la Ola Verde nos duró muy poco. Aunque la idea de la educación al poder no podía ser más extraordinaria, perdimos en las urnas y quedamos en el piso, sin aire. Y la segunda vez que creí que podíamos enviar un mensaje extraordinario al mundo entero de fraternidad y reconciliación, fue ahora con el proceso de paz con las FARC.
Mientras la guerra en Siria parece salirse de control cada semana, la situación con Corea del Norte bordea todos los meses una intervención militar de gran envergadura y la Unión Europea se resquebraja paso a paso, los colombianos logramos acordar el mejor proceso de paz que se haya hecho en la historia del planeta. No lo digo yo, por supuesto, lo dicen los grandes teóricos del derecho internacional y así lo respaldó Naciones Unidas. Es más, se iba a tomar como modelo para futuras negociaciones en otros países.
Era muy diciente que el equipo de Obama, el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon, los países garantes, la Unión Europea, las víctimas del conflicto, los militares colombianos, la Iglesia católica y hasta el propio Papa en el Vaticano, entre muchos otros, estuvieran de acuerdo en apoyar este proceso. No puede ser que toda esta gente esté equivocada. Por eso me sumé con ahínco, con determinación, con una fe enorme en que seríamos capaces esta vez de ganar democráticamente en las urnas. Luché durante dos años en clubes de lectura, en aulas de clase, en bibliotecas públicas, con la ilusión de explicar con coherencia y claridad las ventajas de este proceso. Y no, perdimos otra vez. El mejor acuerdo del mundo no se puede implementar porque en el plebiscito la mayoría del No ganó en las urnas, democráticamente, y ese mandato hay que respetarlo. Ni modo, las leyes hay que acatarlas con humildad.
El problema ahora es ver si las FARC están dispuestas a renegociar en los términos que desean los defensores del No. Es difícil creer que a ellos les interese una mesa en donde empiecen a acorralarlos de mala manera con exigencias y cláusulas imposibles de cumplir. A muchos se les olvida que esto no es el sometimiento de una guerrilla vencida ni derrotada militarmente, sino una mesa de negociaciones para reincorporar a los combatientes a la vida civil. Y si nosotros no abrimos los espacios, si no los abrazamos y los acogemos con solidaridad auténtica, ellos no tendrán otra salida que regresar al monte a combatir. Ese abrazo y ese perdón son los que están en juego.
Por otra parte, parecería que las huestes del No tampoco contemplan que en el acuerdo hay un punto crítico: inmunidad tanto para militares como para guerrilleros a cambio de la verdad. Es decir, contar todo lo que sucedió, las masacres, los genocidios, los secuestros, las desapariciones forzadas, a cambio de salir libre sin penas de cárcel ni sanciones similares. Esto es peligroso para el establecimiento por una razón: porque los militares pueden empezar a decir la verdad, qué fue lo que sucedió en esa secreta y macabra asociación entre empresarios, multinacionales, militares y paramilitares para exterminar a la gente de la izquierda y para expropiar las tierras de los campesinos durante las últimas décadas.
Que no se nos olvide que en algún momento Colombia tuvo la tasa más alta de desplazamiento forzado del mundo: más de cuatro millones de personas con sus bártulos al hombro por las montañas de este país sin futuro alguno. Los narcos se apropiaron de las tierras apoyados por una clase política mafiosa y corrupta que ahora tiene miedo porque durante el proceso de paz esa verdad puede salir a flote gracias a las confesiones de los militares. Esto es lo que realmente está en la sombra.
Pero el país en su mayoría decidió apoyar esa opción y ahora los que votaron por el No tienen que hacerse responsables de ello. Humberto De La Calle y Sergio Jaramillo, que hicieron un trabajo admirable, renunciaron ya y aceptaron la derrota, aunque según las últimas noticias el presidente Santos está intentando por todos los medios mantenerlos en la mesa de negociaciones. Ojalá los partidarios del No puedan sacar avante el proceso, ojalá las FARC se sienten a revisar el acuerdo, ojalá acepten los requerimientos y las exigencias que ellos desean implementar. Nada nos alegraría más, por supuesto. Si nos convocan de nuevo, siempre diremos Sí al cese de hostilidades, a la paz, a salir de la guerra para invertir ese dinero en educación y cultura. Y saldremos a la calle, y marcharemos, y nos haremos sentir, qué duda cabe. Pero en este momento, por encima de todo, nosotros debemos aceptar que somos una minoría y que fuimos vencidos por los votantes del No y por los abstencionistas, esa masa amorfa de individuos a la cual el destino del país siempre le ha dado igual. Esa es la verdad. Se nos olvidó algo fundamental: que ellos siempre han sido más.
Así que, si la tendencia general del planeta es hacia la involución, no hay por qué pensar que nosotros somos la excepción, pues lo que sería normal es que ensucien el proceso y conduzcan a las FARC de nuevo a la guerra. Y que en las siguientes elecciones, en lugar de elegir a alguien que invierta en lápices y cuadernos, elijan, una vez más, a alguien que incendie el país con su retórica belicista. Esa parece ser la tendencia mundial. En un esquema entrópico, el fanático furioso tiene siempre las de ganar.

Finalmente, esto confirma la hipótesis de que la violencia transpolítica (la del establecimiento, la nuestra, la que ejercemos nosotros todos los días) es más grave y peligrosa que la violencia política (la de los grupos que están por fuera del establecimiento). En el plebiscito quedó claro que el problema de este país no es la guerrilla, ni el narcotráfico, ni los paramilitares. El problema somos nosotros. Y eso es mucho más grave y más difícil de aceptar.

23 comentarios:

  1. Palabras sabias, mucho en que pensar, mucho que esperar.. somo y seremos el tercer bando. Gracias por tanto conocimiento.
    Hay que leer no nos queda de otra, Leer es resisitir. MM

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  3. Buenas Tardes Mario

    A veces es difícil buscar soluciones en las que todos se involucren, estén de acuerdo y que inicien de un análisis integral del problema; considero que la paz debe partir desde el círculo inmediato, el intrínseco, el personal, y que debemos apoyar en forma tranquila, sosegada y crítica los esfuerzos por solucionar el conflicto armado que hemos sufrido directa o indirectamente en los últimos años para poder acercarnos al objetivo común de lograr un acuerdo de paz, sólido, estable y sobretodo duradero.

    Con afecto.

    Naty

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  4. Es muy duro, pero es la verdad Mario. El problema somos nosotros, la sociedad civil. Una de las cosas que me sorprendía era que el domingo, al finalizar las votaciones y al mostrar los resultados a todo el país hubo una "masacre virtual" tremenda. Las redes sociales como Facebook o Twitter, enviaban mensajes obcenos, terribles, diabólicos y llenos de una rabia y un dolor hacia los otros. Hubo un tipo de guerra matinal contra lo que dijeron SÍ y contra los que dijeron NO. El problema es que no nos aceptamos, no nos respetamos. No luchamos para cambiar nuestra sociedad, para que de esta manera, podamos cambiar al país y ser un ejemplo internacional en la larga historia de nuestra existencia.

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  5. Es muy duro, pero es la verdad Mario. El problema somos nosotros, la sociedad civil. Una de las cosas que me sorprendía era que el domingo, al finalizar las votaciones y al mostrar los resultados a todo el país hubo una "masacre virtual" tremenda. Las redes sociales como Facebook o Twitter, enviaban mensajes obcenos, terribles, diabólicos y llenos de una rabia y un dolor hacia los otros. Hubo un tipo de guerra matinal contra lo que dijeron SÍ y contra los que dijeron NO. El problema es que no nos aceptamos, no nos respetamos. No luchamos para cambiar nuestra sociedad, para que de esta manera, podamos cambiar al país y ser un ejemplo internacional en la larga historia de nuestra existencia.

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  6. El domingo se me vino a la cabeza la despedida de Cesar Augusto Londoño el día en que asesinan a Jaime Garzón... "País de mierda". Sentí el terror puro, el miedo en toda su potencia; el dolor me hizo caer nuevamente en el desasosiego, le dije a mi esposa y mis hijos, debemos empacar e irnos a un lugar donde no prevalezca la ignorancia, la insensatez, la idiotez…

    Ya veremos cómo los promotores del NO nos enseñan a alcanzar la paz; solo que ésta vez prefiero verlo atrincherado en un lugar tranquilo.

    Saludos... con profunda tristeza.

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  7. El domingo se me vino a la cabeza la despedida de Cesar Augusto Londoño el día en que asesinan a Jaime Garzón... "País de mierda". Sentí el terror puro, el miedo en toda su potencia; el dolor me hizo caer nuevamente en el desasosiego, le dije a mi esposa y mis hijos, debemos empacar e irnos a un lugar donde no prevalezca la ignorancia, la insensatez, la idiotez…

    Ya veremos cómo los promotores del NO nos enseñan a alcanzar la paz; solo que ésta vez prefiero verlo atrincherado en un lugar tranquilo.

    Saludos... con profunda tristeza.

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  8. Pasan los días y la incertidumbre, preocupación y rabia ante tantos sucesos que se van destapando aumenta. El "triunfalismo" de los del No que nunca entendieron que esto no se trataba de quién ganaba o quién perdía, porque en realidad los que perdemos somos todos o por lo menos todos los del pueblo, las propuestas ya incluidas en los acuerdos por parte de los impulsores del No, su insistencia en el tema de la familia y de su ataque con un enfoque de género que nunca llegaron a entender, la aceptación de las mentiras por parte de los impulsores del NO, la manipulación y la manera de como se encargaron de que la gente no se interesará en conocer realmente los acuerdos, su generación de odio que tanto cala en esta sociedad enferma, llena de ganas de venganza y de violencia.
    Eso es lo que nos dejan estos cuatro días del "triunfo" del no. Un sentimiento enorme al ver que nos quedó grande perdonar, que somos altamente manipulables y que siendo honestos preferimos mil veces leer el tema de moda en las redes sociales que ir a la fuente directa y analizar el impacto que tiene en nuestra vida diaria.
    Sin embargo, creo importante presionar hasta último momento para que la paz se cumpla, para que estás víctimas que se encuentran en un enorme limbo, más que cualquiera de nosotros, citadinos, logren el sueño de vivir en una colombia diferente a la que han tenido que vivir en los últimos 50 años. No será fácil, pero como bien lo dicen en este blog en repetidas ocasiones, no nos queda más sino resistir.

    Saludos para todos, la tristeza es enorme pero es nuestra obligación insistir.

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  9. Pasan los días y la incertidumbre, preocupación y rabia ante tantos sucesos que se van destapando aumenta. El "triunfalismo" de los del No que nunca entendieron que esto no se trataba de quién ganaba o quién perdía, porque en realidad los que perdemos somos todos o por lo menos todos los del pueblo, las propuestas ya incluidas en los acuerdos por parte de los impulsores del No, su insistencia en el tema de la familia y de su ataque con un enfoque de género que nunca llegaron a entender, la aceptación de las mentiras por parte de los impulsores del NO, la manipulación y la manera de como se encargaron de que la gente no se interesará en conocer realmente los acuerdos, su generación de odio que tanto cala en esta sociedad enferma, llena de ganas de venganza y de violencia.
    Eso es lo que nos dejan estos cuatro días del "triunfo" del no. Un sentimiento enorme al ver que nos quedó grande perdonar, que somos altamente manipulables y que siendo honestos preferimos mil veces leer el tema de moda en las redes sociales que ir a la fuente directa y analizar el impacto que tiene en nuestra vida diaria.
    Sin embargo, creo importante presionar hasta último momento para que la paz se cumpla, para que estás víctimas que se encuentran en un enorme limbo, más que cualquiera de nosotros, citadinos, logren el sueño de vivir en una colombia diferente a la que han tenido que vivir en los últimos 50 años. No será fácil, pero como bien lo dicen en este blog en repetidas ocasiones, no nos queda más sino resistir.

    Saludos para todos, la tristeza es enorme pero es nuestra obligación insistir.

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  10. Siento que tienes razón, Mario. Ojalá los adultos entendieran la importancia y las consecuencias de haber dicho No.

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  11. Hola Mario, me gustaría poder hablar con usted.
    Mi correo es Pedrozokaren@hotmail.com

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  12. Mario. La noticia de hoy en el espectador son las declaraciones de Juan Carlos Vélez, gerente del comité de paz para todos, donde explica la estrategia cuestionable que se utilizó para convencer con engaños a los analfabetas funcionales de este país. Inclusive reveló la lista de los aportantes de dinero a la campaña del no, entre los que se encuentra, el grupo de almacenes alkosto y ardilla lule. Nuevamente la gran mayoría ha sido manipulada, con cinismo se confesó que lo que se hizo fue "sacarle la piedra a los votantes" que salieran a votar berracos, método de la indignación. Si nos pasó esto es por ignorantes.

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  13. Es real, el problema somos nosotros. Los ingredientes de esta receta son únicos, ignorancia, pobreza, violencia, secuestro, amenaza o boleteo, corrupción de corbatas, corrupción de a pie, avaricia, odio, intereses particulares mezquinos, políticos endiosados corruptos, inteligencia perversa y diminuta, des igualdad y millonaria soberbia, estratificación. No es solo Colombia es verdad sin embargo hay que reconocer que parece la tormenta perfecta.

    Apocalipsis Ya?

    Esa es la pregunta que me ronda la cabeza viendo todo lo que esta sucediendo y usted relata Mario. Parece que lo oscuro y lo maligno se esta apoderando de todo lo que ha podido brillar, no pierdo la esperanza, puede ocurrir un milagro.

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    1. Es cierto, deberíamos ser el tercer bando, la sociedad civil unificada trabajando en una dirección y exigiéndoles a los bandos en conflicto que firmen y respeten los acuerdos. Y no, el mayor daño que nos ha hecho cierta clase política criolla ha sido fracturar a la sociedad civil y mantenerla atrapada en el odio, que siempre es más fácil de practicar que el perdón y la solidaridad.
      Ojalá estemos a la altura del Nobel que acabamos de recibir.
      Saludos para todos, MM.

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  14. Desde el 2 de octubre, muchos somos los que perdimos, sentimos que algo se nos arrebataba de la mano; una oportunidad única que no sabemos si tendremos la oportunidad de volver a tener. Así son las cosas. Pero algo que me pareció sorprendente fue el plantón que hicieron todos los estudiantes, profesores y algunas personas que no perdieron la fe en la plaza de bolívar, porque en este momento la resistencia y la unión nos demostraron que las esperanzas no están perdidas por competo y que en estas podemos encontrar la salvación o un posible resurgimiento. Si bien, el problema como dices somos nosotros, pero creo que no somos todos. Hay personas que todavía creemos y es necesario reflexionar desde distintos ángulos y matices, reconocer que sin esfuerzo, humildad y desafíos no vamos a lograr nada. Algo que no entiendo es porque el colombiano le cuesta perdonar pero si olvida muy fácil.

    Saludos y una abrazo Mario.

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  15. Es cierto. Sin embargo, las cifras arrojan una realidad escalofriante. El 60% se abstuvo de votar. Nada les importa. Y del 40% restante quedamos más o menos empatados: 20% por el No, y 20%por el Sí. Eso significa que somos el 20%. Estamos en un país en el cual al 60% todo le da igual y el 20% está en pie de lucha. Somos una minoría, sin duda. Y ese 80% pesa mucho...
    Saludos, MM...

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  16. Creo que, el mayor inconveniente es sin duda, la abstención; que embarrada que con una situación de tal magnitud, nos sigamos haciendo los de las gafas.

    Seguir soñando, y actuar desde el rol de cada cual en pro de ese sueño.

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    1. Sí, la abstención es de una gravedad suprema, porque si tenemos un 40% en democracia y un 60% sin democracia, no hay democracia... Saludos, MM...

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  17. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  18. ¿Qué sucedería si la abstención representara alguna multa?
    Creería que ese 60% disminuiría significativamente, más por el temor a perder dinero que por entender la importancia de este derecho y deber como ciudadano.

    Y ahora, un golpe bajo al derecho a la lectura.

    http://www.elespectador.com/noticias/economia/tributaria-haria-leer-sea-mas-caro-articulo-659816

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    1. Lo que nos faltaba. Todo tiende a empeorar... Saludos, MM...

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    2. Lo que nos faltaba. Todo tiende a empeorar... Saludos, MM...

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  19. Puede ser éste un autoexterminio de la humanidad para salvar el planeta. Porque en la inmensa mente colectiva nos dimos cuenta de que somos la peor especie y es mejor morirnos, acabarnos, desaparecer (ojalá) de la faz de la tierra. Que somos incapaces de ser. Eso es y entonces nacen los uribes, los hiltler, los somozas, salen los monstruos personales de cada uno destinados a acabar con todo, incluido el propio cuerpo para cumplir su misión: Idiotizar y exterminar a la especie humana. Genial. Ya lo dijo José Saramago: "(...) Ser humano. Nada podía ser peor". Perdón el rapto de feminismo, pero al parecer esa tendencia, ese virus o ese gen, se aloja mucho más en los cuerpos masculinos.

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