7 nov. 2016

Mi bipolaridad y sus maremotos





     A partir de reflexiones que ya había hecho en este blog, escribí el siguiente prólogo para el libro Mi bipolaridad y sus maremotos, de la periodista Catalina Gallo, un testimonio muy bien escrito, impactante y honesto, acerca de esta enfermedad. Acaba de salir a librerías y, en un país tan ignorante con respecto a temas psiquiátricos, esta lectura debería ser obligatoria.

Saludos para todos, MM.


El largo camino

En medicina el cerebro estudió primero los músculos del cuerpo, los órganos, el hígado o el páncreas, las arterias, el esqueleto, el corazón. Al final, al cerebro sólo le quedaba una tarea pendiente: estudiarse a sí mismo. Por eso las ramas más atrasadas de la medicina son la neurología y la psiquiatría. Hasta hace poco sabemos en realidad cuál es la estructura cerebral y cómo parece operar.
Una hipótesis es que la evolución que hemos sufrido se nota en la misma organización del cerebro. Paul MacLean, uno de los grandes investigadores del cerebro, muerto recientemente, sugirió una división que parecería explicar cierto caos que percibimos dentro de nosotros mismos. Existiría un cerebro inicial, un lugar remoto donde se originan muchas de nuestras conductas más primitivas: el cerebro reptil. Muchos hábitos de la supervivencia y conductas compulsivas están ubicados en esa zona.
Luego vendría el cerebro paleo-mamífero, que nos permite interactuar con el exterior, poner en relación, modificar ciertas conductas a partir de un engranaje con el entorno, aprender y en ese sentido ir incorporando ese aprendizaje de una generación a otra.
Y finalmente estaría el neocórtex, que es muy reciente en comparación a los otros dos cerebros. Es el sitio de nuestro cuerpo donde está el pensamiento racional, las ideas, la capacidad argumentativa, la auténtica complejidad humana con el ir y venir del lenguaje. Es una especie de súper computador con millones de sinapsis que construyen, literalmente, la realidad. Es el sitio más dinámico y mágico de nuestro cerebro, el objeto que ha creado el universo para contemplarse en una especie de espejo deformado, para auto-percibirse, para ser consciente de sí mismo.
Uno desearía que esa parte delicada y sofisticada del cerebro que hemos desarrollado en los últimos tiempos fuera la principal, la que prima, la que se impone, la que rige nuestros modos de ser tanto a nivel individual como grupal; pero lamentablemente no es así. Es la más frágil y la que lleva menos tiempo con nosotros. Y aunque hay autores que critican este esquema y aseguran que hay correlaciones más complejas, lo cierto es que sí existe un cierto desequilibrio interior entre el mundo emocional y el racional. Es un problema de diseño neurológico.
Fuimos probando modelos en la medida en que íbamos sobreviviendo y afianzando nuestra presencia en el planeta. Y como producto de esas pruebas acierto-error, logramos irnos apropiando de la realidad circundante. Pero nos quedaron rupturas internas que al día de hoy son difíciles de manejar.
Las obsesiones, los vicios, la atracción sexual desmedida, ciertas pulsiones irracionales no se ubican en la misma zona que la reflexión, no se encuentran bajo el mandato de la neo-corteza cerebral. De ahí esas eternas contradicciones interiores que no entendemos, ese caos que a veces se nos vuelve ingobernable: nuestras pasiones van por un lado y nuestra razón por otro. Como una tortuga que regresa a la playa donde fue engendrada (acción característica del cerebro reptil), de ese mismo modo hay gestos y hábitos que se incrustan en las zonas más primitivas de nuestro cerebro.
El sistema límbico es aún un desconocido, y crea relaciones y actúa de un modo que no está muy claro. Y puede salvarnos, pero también puede hundirnos. Está atravesado por unas fuerzas oscuras temibles y siniestras.
La escisión entre muchas de nuestras pulsiones y nuestra razón es una de las grandes batallas que tenemos que librar a lo largo de la vida. Quizás la batalla más difícil y la más desgastante. Y nadie nos enseña cómo hacerlo ni hay métodos para solucionarlo. Nos toca solos, a punta de errores, idas y venidas, contradicciones y grandes sufrimientos.
En la madeja caleidoscópica que nos compone, la razón, la inteligencia, sólo ocupa un breve espacio en la superficie. Significativo, sin duda, pero superficial. El resto se pierde hacia adentro en capas más profundas que definen nuestro carácter. Por eso es fundamental, desde muy joven, navegar por esas aguas, descender, bajar a las profundidades de sí mismo para desactivar ciertos mecanismos autodestructivos que más adelante pueden echar por tierra una vida valiosa. El problema es que a la gente no le gusta hacer ese viaje. Y en el fondo es comprensible: no es fácil, toca ir a tientas, entre la penumbra, tropezándose con situaciones desagradables que apestan y hieden, con dolores terribles, con heridas que aún están sangrando. Pero quien no conoce el sótano de sí mismo, las cañerías, los subterráneos, está condenado más tarde a perecer en ellos.
La pereza, la dejadez, ciertas depresiones, la baja autoestima, la ansiedad, la vanidad, la crueldad sentimental, la permanente victimización, la hipocondría, las adicciones, la culpa o la imposibilidad para relacionarse con los demás nos pueden lesionar gravemente una vida que hubiera podido ser esplendorosa y magnífica. Es preciso descubrirlas a tiempo y desactivarlas. Y eso no se logra a punta de ideas ni de argumentos. Hay que emprender un largo viaje por las tinieblas interiores para conocerse un poco más allá de las apariencias a las que estamos acostumbrados.
Muchos artistas han sufrido la disociación de eso que llamamos identidad: Edgar Allan Poe, Van Gogh, Hemingway, Andrés Caicedo. Sus obras nos muestran ese difícil proceso del autoconocimiento. Lo curioso es que sus fracturas internas y sus resquebrajamientos son una metáfora de los nuestros, de los de cada uno de nosotros. Mister Hyde, el célebre y terrible personaje de Robert Louis Stevenson, es una figura que todos llevamos dentro.
Por eso este libro no es para enfermos bipolares, o para alguien que alguna vez sufrió una depresión, o para familiares de pacientes psiquiátricos. Es una aventura por las profundidades de la mente que todos deberíamos emprender. Es una bitácora de viaje y es también una brújula que nos puede ser muy útil cuando tengamos que zarpar en busca de nosotros mismos. Porque ese momento nos llega tarde o temprano.
En algún capítulo de este libro, Catalina se pregunta si está haciendo lo correcto al publicar estas páginas, si sus hijos serán señalados, si tendrá que aguantar discriminación y recelo por parte de algunos de sus compañeros de trabajo. Quizás. La ignorancia en temas psiquiátricos es muy extendida en una sociedad tan conventual como la nuestra. Pero creo que más allá de esos riesgos debemos darle las gracias por su coraje, por su temple, por su honestidad al contarnos cuáles son los peligros y también las maravillas en ese largo viaje por las profundidades de uno mismo. Y uno se arrepiente de todo en la vida, pero de ser valiente no.

34 comentarios:

  1. Qué tema tan interesante, y la vivencia propia le da más relevancia. Quiero leerlo.
    Gracias por compartirlo.

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  2. Odiamos las cosas que nos han causado dolor y queremos regresar siempre a la satisfacción al deseo, al placer mas no tratamos de entender, como dice el maestro Densho. como dice mario la literatura nos ayuda a estar en la posicion de un psicopata de un asesino, a entender un poco las razones o los problemas que llevan a cometer un acto de maldad.

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    1. Hay que descender allí adonde no queremos. Es el único modo de hacer bien los procesos.
      Saludos, Jason, MM.

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    1. Hay momentos maravillosos en ese libro... Saludos, MM.

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  4. Mario,perdon que mi comentario no sea una opinión a este gran y hermoso texto,pero tengo que preguntar esto; después de Leer la importancia de morir a tiempo me ha quedado un gran vacío y una gran pregunta ¿es el hombre invisible aún viviendo?
    Espero pronta respuesta.
    Muchas gracias
    Att: Santiago

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    1. Seremos cada vez más invisibles. Por una razón: no se ve con los ojos, sino con el cerebro (cuando uno sueña ve cosas, aunque los ojos estén cerrados). Y nuestros cerebros están siendo adiestrados para no ver al otro. Vamos hacia un punto de cero de alteridad.
      Bella la cita de Bukowski.
      Saludos, MM.

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  5. No te voy a tocar con mis manos...siento que lo amaré Mario Mendoza por escribir lo que quiero gritar desde el fondo de mi ser.

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    1. De alguna manera, todos tenemos hoy ese grito de Munch atragantado en el fondo de nuestro ser.
      Saludos, MM.

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  6. Excelente -y uno se arrepiente de todo menos de ser valiente -

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    1. Hay que elegir bien las batallas, y luego bajar al campo a dar la vida en él.
      Saludos, MM.

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  7. Me dispondré a leerlo,entre tantos libros que estoy leyendo ahora,una temática interesante como esta merece ser leída.
    Saludos,Juan S Forero

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  8. Mario,imagínese que la visita (de la que ya le había comentado) a mi colegio ,no se puede por qué el colegio maneja una editorial que no es planeta,que lastima, aunque espero verlo pronto en Armenia.
    Saludos,Juan S Forero

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    1. Están leyendo en otra línea, claro... Saludos, MM...

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  9. Realmente no creo que seamos ajenos a este tema, y mi hipótesis sugiera que obviamos la realidad, o simplemente la omitimos haciéndonos de la vista gorda, pero puedo tener la plena seguridad que todos hemos tenido padecimientos similares, y nos da miedo aceptar que por nuestra mente a veces rondan ideas escalofriantes dignas de un lunático, esto lo digo como alguien que lo aquejan problemas por el estilo. Y es que realmente no me explico porque me cuesta encajar, porque no puedo socializar acorde con los parámetros establecidos, seguir la línea como todos, no, por el contrario, siento una infinita desconfianza hacia la personas, y cuando me preguntan cosa como '¿Por qué eres tan callado?' no sé cómo decirles que no tengo la clave para entrar en confianza, que no sé cómo demonios les resulta tan fácil entablar diálogos y amistades, así que lo único que hago es sonreír.
    Todos somos presos de una locura, pero no podemos aceptarlo.
    Saludos, Andrés H.

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    1. Así es, de alguna manera ya todos estamos reventados. Es una época que no da tregua ni respiro, y en la que cada paso que damos estamos cada vez más cerca de caer en alguna trampa. Todo el campo está minado. No hay cómo escapar.
      Saludos, MM.

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  16. Querido Mario,

    ya casi termino de leer el estremecedor y valiente comentario de Catalina Gallo, que invita a dejar el estigma social y los juicios devastadores alrededor de la bipolaridad.
    Esta es una sociedad a la que le gustan las combinaciones binarias: loco-cuerdo, fracasado-exitoso, pobre-rico.
    El paciente bipolar no es un enfermo. Hace falta hacer mucho por la salud mental en nuestro país. En los hospitales psiquiátricos se aísla al ser humano como si tuviera lepra o una enfermedad contagiosa. El "llamado bipolar" puede llegar a experimentar exaltaciones del ánimo o un descenso a las regiones más inciertas de sí mismo. Pero de cada viaje habrá extraído una perla y una comprensión más ancha de la condución humana. La higuerilla nace rebelde de la arenisca. Jamás hay que subestimar la fuerza interior; esa llama blanca que nos impulsa a romper el silencio y a asumir la escritura como una resistencia.

    ¡Gracias por tu voz!
    Un gran abrazo,
    Galia

    PD: Disculpa la cantidad de entradas a mi comentario. Soy nueva en estas tecnologías.

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  17. Querido Mario,

    ya casi termino de leer el estremecedor y valiente comentario de Catalina Gallo, que invita a dejar el estigma social y los juicios devastadores alrededor de la bipolaridad.
    Esta es una sociedad a la que le gustan las combinaciones binarias: loco-cuerdo, fracasado-exitoso, pobre-rico.
    El paciente bipolar no es un enfermo. Hace falta hacer mucho por la salud mental en nuestro país. En los hospitales psiquiátricos se aísla al ser humano como si tuviera lepra o una enfermedad contagiosa. El "llamado bipolar" puede llegar a experimentar exaltaciones del ánimo o un descenso a las regiones más inciertas de sí mismo. Pero de cada viaje habrá extraído una perla y una comprensión más ancha de la condución humana. La higuerilla nace rebelde de la arenisca. Jamás hay que subestimar la fuerza interior; esa llama blanca que nos impulsa a romper el silencio y a asumir la escritura como una resistencia.

    ¡Gracias por tu voz!
    Un gran abrazo,
    Galia

    PD: Disculpa la cantidad de entradas a mi comentario. Soy nueva en estas tecnologías.

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    1. El tema psiquiátrico sigue estando muy atrasado, por supuesto. El problema del triángulo psiquiatra-paciente-parientes es muy complejo. Equilibrar esos tres ángulos no es fácil. Basta leer a Foucault para darnos cuenta del modo un poco perverso en que han entendido la medicina moderna y por ende la psiquiatría.
      Un abrazo, Galia,
      MM

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    2. Soy muy crítica respecto al sistema psiquiátrico y al diagnóstico médico. Hay psiquiatras muy deshumanizados que se limitan a recetar pastillas en lugar de dialogar con sus pacientes y mirarlos a los ojos como seres humanos. La mente sigue siendo un gran misterio y no se debe subestimar la fuerza creativa como uno de los caminos para sanarse a sí mismo.
      El sistema psiquiátrico es pavoroso. El paciente pierde todos sus derechos. Y de no contar con un apoyo familiar contundente puede terminar encerrado por el resto de su vida.
      Un abrazo, Mario

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    3. Soy muy crítica respecto al sistema psiquiátrico y al diagnóstico médico. Hay psiquiatras muy deshumanizados que se limitan a recetar pastillas en lugar de dialogar con sus pacientes y mirarlos a los ojos como seres humanos. La mente sigue siendo un gran misterio y no se debe subestimar la fuerza creativa como uno de los caminos para sanarse a sí mismo.
      El sistema psiquiátrico es pavoroso. El paciente pierde todos sus derechos. Y de no contar con un apoyo familiar contundente puede terminar encerrado por el resto de su vida.
      Un abrazo, Mario

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    4. Soy muy crítica respecto al sistema psiquiátrico y al diagnóstico médico. Hay psiquiatras muy deshumanizados que se limitan a recetar pastillas en lugar de dialogar con sus pacientes y mirarlos a los ojos como seres humanos. La mente sigue siendo un gran misterio y no se debe subestimar la fuerza creativa como uno de los caminos para sanarse a sí mismo.
      El sistema psiquiátrico es pavoroso. El paciente pierde todos sus derechos. Y de no contar con un apoyo familiar contundente puede terminar encerrado por el resto de su vida.
      Un abrazo, Mario

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  18. Nos han enseñado que el estado de animo mas importante se encuentra en el placer y la felicidad, huimos de la tristeza, la drpresion y la melancolia sin darnos cuenta que ellas forman parte de nosotros y que tambien debemos disfrutar de ellas, no la pasamos huyendo de nosotros mismos y como dice MM: hay que descender a nuestra cañeria para no naufragar en ella

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    1. Buen punto. También el dolor y lo negativo nos han sido dados para conocernos a nosotros mismos.
      Saludos, MM.

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  19. Conocer aspectos evolutivos de nuestra especie permite conocer el funcionamiento de la vida, la mente y la sociedad. Aprovecho para sugerir un libro que me llegó a la mente leyendo esto: la muerte y sus ventajas por Marcelino Cerejildo & Fanny Blanck—Cerejildo.
    De paso, Mario, quiero contarte que gracias a tu libro paranormal Colombia llegué a este blog, en el tercer capítulo hablas de una experiencia a través de este medio y como resultado de la curiosidad, aquí estoy.
    También aprovecho para darte gracias por tus libros, por tu inspiración. Con ellos he llegado a percibir un poco de lo que, me imagino, ha sido un sin fin de emociones que han pasado por tu ser. Ha sido un éxtasis de emociones. Ha sido explorar otros mundos, otras mentes, otros cuerpos, otros sentimientos. Muchas gracias.

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    1. Me alegra que así haya sido. Acabo de terminar el libro que le seguiría a Paranormal. Saldrá para la feria, en abril... Saludos, MM...

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