6 feb. 2017

SÍNDROME DEL OCASO





Los síndromes psiquiátricos son apasionantes porque nos revelan facetas ocultas de la condición humana que, de una manera explícita o soterrada, podemos experimentar todos en algún momento de nuestras vidas. La realidad no es algo dado, fijo, inamovible, sino que el cerebro, muchas veces, decide interpretar de otro modo y modifica por completo la información circundante.
Existe, por ejemplo, el síndrome de Alicia en el país de las maravillas, que le modifica al paciente las coordenadas espacio temporales, el tamaño de los objetos, la perspectiva, la relación con su propio cuerpo. Es un instante en el cual el cerebro decide vivir en un mundo de ficción, maravilloso, y se cambia de dimensión sin pedir permiso.
El síndrome de Otelo va mucho más allá de los celos enfermizos, es toda una tramoya, un libreto que arma el paciente alrededor de la infidelidad. Cree que su pareja está viéndose con otra persona y entonces empieza a seguirla, a cuadrar sus horarios para poder vigilarla a toda hora: en el trabajo, a la hora del almuerzo, en la noche cuando regresa a casa. Intercepta los teléfonos, le paga a hackers para poder ingresar a su correo electrónico y ser testigo de todos sus mensajes, contrata a detectives privados que le pasen reportes periódicos sobre su conducta.
Cualquier amigo o amiga puede ser una amenaza, un o una amante posibles. Cualquier gesto o llamada la interpretan a partir de esas obsesiones que los persiguen de día y de noche. Al final, cuando ya han destruido la relación y tienen a la otra persona agotada y alejada de semejante infierno, entonces se dan cuenta de su enfermedad y terminan recluidos en clínicas de reposo bajo tratamiento médico. El síndrome de Otelo es muy peligroso porque puede conducir al paciente incluso al crimen, pues cree que tiene derecho a vengarse de esa supuesta infidelidad que tanto lo atormenta y lo hace sufrir.
El síndrome de inserción de pensamiento es de una estética siniestra: es cuando el paciente cree que todo aquello que su cerebro produce, bien sean afectos o conceptos, le ha sido inoculado de un modo artificial. Lo que pienso y siento no es mío, sino que alguien me lo ha insertado de mala manera. No puedo creer en mis sentimientos ni en mis ideas porque no son míos, son injertos malsanos que me han trasplantado, como si yo fuera el conejillo de Indias de algún experimento macabro.
Pero hay un trastorno cuyo nombre es poesía pura: El síndrome del ocaso. Casi siempre se presenta en personas viejas que, en la medida en que la luz del sol empieza a decaer, se sienten nerviosas, ansiosas, deprimidas. Incluso pueden llegar a alucinar y a delirar por supuestos ataques a su integridad personal. Los trabajadores de los geriátricos y las clínicas psiquiátricas han notado que cuando llega la puesta del sol los pacientes entran en estados de ánimo lamentables. La mayoría de neurólogos hablan de procesos circadianos, es decir, del reloj biológico y sus consecuencias en nuestra mente inestable y sensible.

Pero es posible elucubrar otras posibilidades. La primera hipótesis sería que ese tránsito hacia la noche les recuerda la entrada en la muerte próxima que los está esperando. Existiría una relación inconsciente entre la muerte del día y la muerte de sí mismo. La otra es que al principio de la humanidad, cuando la luz y el fuego eran nuestras principales herramientas para sobrevivir, la llegada de la noche era un horror, una pesadilla, pues a veces teníamos que atrincherarnos en las cuevas sin fuego para defendernos, y entonces las bestias entraban a devorarnos a mordiscos. El paciente evocaría, a partir de un inconsciente colectivo, un terror antiguo, ancestral: ya casi llega la noche y seré atacado, herido, muerto y devorado. Estoy viejo y no podré defenderme. La muerte como una jauría de lobos que está al acecho y que cuando el sol desaparezca caerá sobre mí para enterrarme sus garras y asesinarme a dentelladas.

54 comentarios:

  1. hola mario si la verdad la salud mental del mundo hace mucho esta mal tambien existe el de peter pan creo que michael jackon lo padecia no querer crecer quedarse como niño creo que entre tanta maldad ya no quisiera volver a ser niña gracias mario seria interesante un libro que hable acerca de tanto transtorno mental.

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    1. Recuerda el comienzo de La importancia de morir a tiempo... Saludos, MM...

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  2. Mario me alegra leerte, feliz esperando nuevo libro. Abrazos

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  3. Qué fortuna tenemos los que no le tememos a la noche y que al contrario, la esperamos pacientemente para ver una película, leer un libro, estudiar o empezar a hacer un trabajo con más calma, cuando hay menos ruido, cuando alrededor los demás están durmiendo, cuando la concentración es más fiel. Esperemos que con la edad no se nos vaya acercando el síndrome del ocaso.
    Muchas gracias Mario por haber vuelto a ayudarnos a comenzar la semana con el gusto de leerte. Saludos.

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    1. Claro, la noche de los románticos, de Poe, de Coleridge, de Nerval. De la luz diurna del racionalismo del siglo XVIII al corazón de las tinieblas del movimiento romántico del siglo XIX...
      Saludos, MM.

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  4. Uy Mario, a mí también me sorprende lo de la cita de Jung. Por cierto, con la entrada de hoy Jung estaría feliz, recuerdo su texto sobre la transformación de la libido donde hace muchos paralelismos entre la obtención del fuego como frotamiento entre los cuerpos, el fuego sería el arquetipo de la libido y la subjetividad, -que a diferencia de Freud-,me parece, Jung la ve más como una energía creadora y generadora; pero si hay "estancamiento de la libido" decía, "la vida ya no fluye y las cosas pierden su brillo".

    Mario que tu próximo libro sea un éxito. Gracias por tu ofrecimiento.

    Abre este regalito abajo, no te lo pierdas.
    Abrazos, Aleja

    https://youtu.be/N3_igk4sCUc

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    1. Creo que no se equivocan aquellos que consideran a Jung como el último gran mago de nuestro tiempo, el último hechicero occidental. Siempre mantuvo contacto con lo otro, con lo innombrable e inefable.
      Gracias por el regalo. Ver a Sting en sus años de The Police cantando la sincronía me trajo unos recuerdos increíbles.
      Abrazos, MM.

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  5. Mi querido Mario:

    No pude evitar trasladarme a la primera vez que tuve entre mis manos "La importancia de morir a tiempo" y pude acercarme más a la mente y el alma humanas. Descubro con admiración, pero también con algo de temor, los alcances de la mentalidad del ser humano.

    Respecto al síndrome del ocaso, creería yo que algunos tendemos a sufrir la afección opuesta, un cierto tipo de "Síndrome del Alba" en donde al despuntar los primeros rayos del sol, descubrimos con un aire de pánico, que llega la hora de salir de nuestra zona de confort (la cómplice noche) y hacerle frente de nuevo a una realidad obtusa, muchas veces vacía, pero que es la realidad "socialmente aceptada"...políticamente correcta.

    ¿Tendrá alguna justificación menos bohemia ese recelo ante la cotidianidad diurna?

    Como siempre...

    Un abrazo,

    Andrea.

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    1. Síndrome del alba, qué bello suena. Podemos inventarlo: se trata de cierto pánico a la vida diurna de la manada, a entrar en contacto con los peligrosos integrantes del rebaño que solo existe bajo la luz del sol. Los que padecen este trastorno se sienten más seguros entre las bestias y los depredadores nocturnos.
      Saludos, MM.

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    2. Agregaría que quienes padecen este síndrome tienden a ser taciturnos como respuesta al, poco estimulante, entorno diurno del que se considera victima.

      Pdta: He de comentar que me he vuelto adicta a este espacio y lo reviso a diario aguardando una nueva publicación, un nuevo tema de reflexión.

      Un abrazo.

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  6. Mario

    Siempre es un placer leerte. Estoy a la espera de tu nueva creación, que seguramente estará lleno de cosas nuevas y otras que te hacen tan tú.

    Es interesante el síndrome del ocaso, y digo interesante porque lo que para uno es completamente aterrados, para otro es el inicio de experiencias nuevas. Siempre he pensando que la noche nos hace más nosotros, nos abre más a lo que queremos ser y cómo lo queremos ser.

    Te veo en la feria.
    Un abrazo,

    Vanessa

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    1. El libro ya está listo y muy pronto empezarán a diseñar carátula. Ojalá te guste. Hay unas historias realmente sorprendentes. Ya verás.
      Saludos, MM.

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  7. Sospecho que tengo muchos síndromes, que oscilo en sus espectros. Dicen que en el de Peter Pan permanezco inamovible: visto colorido, trepo árboles en los separadores de las calles, me embeleso mirando nubes, creo todo lo que me dicen. Una completa niña, en todo, seguro. Sumercé pensará que mis hijos me hicieron crecer, pero no. Cuando vino la cigüeña, ah a mí me los trajeron dos grandes cigüeñas y no como algunos creen que son el producto de unos extraños malabares, aproveché para formar un lindo trío de chiquillos juguetones.

    Gracias por compartir sus escritos, los disfruto mucho, hasta aprovecho para reír un poco de mi misma-

    Abrazos, sumercé.

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    1. Crecer puede ser una forma de estupidez. Cuando uno es niño sabe perfectamente que los adultos suelen ser cortos de imaginación, acartonados y problemáticos. Así que un Síndrome de Peter Pan puede ser una bendición.
      Abrazos, Azu,
      MM.

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  8. Bueno, pero también podríamos hablar de los síndromes como formas de percepción de diferentes realidades, de planos desconocidos para muchos. Cada uno de nosotros esta inmerso en una realidad única, en una forma irrepetible de percibir el mundo. Es éste mismo hecho el que nos aparta, nos revela nuestra gran y eterna soledad. Pero hay soledades más grandes que otras;'En todo caso, había un túnel, oscuro y solitario: el mio' decía Sabato. Hay individuos que no logran acoplarse del todo, que no pueden encajar dentro del engranaje social contemporáneo. Individuos dueños de un túnel oscuro y solitario. Y es que, a decir verdad, buena parte de las personas unen para buscar protección, para tener una identidad colectiva que aparentemente los haga dueños de un 'yo'. Yo por mi parte, creo que el hombre vale más en soledad, cuando grita por sí mismo, cuando actúa según lo que piensa y cree, cuando adquiere lo que, si mal no recuerdo es la mayoría de edad Kantiana.
    Resistencia. Recuerdo una entrevista en la que hablaste del final de un libro: Cuarto años a bordo de mi mismo. Describiste los últimos párrafos y terminaste duramente parafraseando ese '¿Y para qué?'. La pregunta se la he hecho a varios de mis conocidos, y lo cierto es que el asunto aún carece de respuesta. Tengo dos, quizá trilladas, quizá a medias: Para ayudar. Para ser Feliz. Quién sabe si el asunto sea por este lado, o si estoy enredando la pita.
    Otro asunto: ¿Para qué se escribe?. Vallejo dice que se escribe por la imposiblidad de matar o de matarse. Yo digo que se escribe por la posibilidad de matar o de matarse; para no matar o para no matarse. O por joder, también se escribe por joder. Quién sabe.
    El asunto es enrevesado. Empecé leyendo tu texto de síndromes y terminé hablando de Vallejo. El asunto da para más, eso sí, para seguir hilando fino hasta hacer un tejido tan largo como para atravesar Europa. Y aún así, en ese punto podríamos darnos cuenta de qué quizá no hemos llegado a ninguna parte, quién sabe.
    Me gustaría hacerte una entrevista, aún cuando no soy periodista ni estudio periodismo, y aún cuando el primer libro tuyo que leí no lo compre, sino que lo tome prestado de una amiga. Quién sabe como saldría la cosa. Quizá todo un éxito. Un éxito triste como el suicidio de Andrés Caicedo. Quién sabe.
    Me voy ya, y me despido para siempre. Ya sea porque he muerto o porque aún sigo vivo, da igual, porque el que aquí escribe no será el mismo de mañana, al igual que el Mario que contesta, si contesta, no será el mismo de hoy.Pero de eso se trata el asunto, ¿o no viejo?, de morir y reinventarnos, de no quedar atrapados en nosotros mismos. Bueno, aquí me mató, y un día de estos cuando me reconstruya, ya remodelado, me doy una pasada y te escribo otro de estos comentarios disparejos, que aparentemente no tienen nada que ver con lo que ya se ha dicho. O sí con todo. O no, con nada. Quién sabe.
    Un abrazo.

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    1. Quizás escribimos para iluminar un poco este laberinto en el que estamos atrapados, para encender la luz en medio de la oscuridad, para usar las palabras como brújulas y ubicarnos un poco mejor. Quién sabe.
      Saludos, MM.

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  9. Estimado Mario, recibe un caluroso saludo de nuestra parte. Mi compañero Juan Fernando Zabala y yo, estamos interesados en realizarte una entrevista que resultará muy significativa para nuestro trabajo de grado, titulado "De la literatura y otras manifestaciones artísticas: desafíos y posibilidades para la formación humanista en la escuela".
    Deseamos saber si podemos conversar contigo, si quizás puedes responder a nuestras preguntas vía Skype o de manera escrita.
    Quedamos atentos. Muchísimas gracias de antemano.

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    1. Déjenme su dirección de Skype y lo intentamos...
      Saludos, MM.

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    2. Mi dirección de Skype es mely0530@hotmail.com
      ¡Muchas gracias!

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  10. Querido, Mario.
    Te escribo con la alegría inmensa de saber que vuelves para la feria con un nuevo hijo entre brazos. Es un poco complejo la pregunta que quiero hacerte pero ¿Qué consejos técnicos y personales les darías a los que quieren empezar a escribir? A los que nos sentamos mil veces a hacerlo pero la hoja en blanco clava Knockouts cual Tyson.

    Con admiración y respeto profundo, un rapero de Bogotá.

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    1. Leer mucho, de todo, hasta quedarse dormido entre el libro. Entrenar una forma de percepción que no se parezca a la de los otros, un modo de percibir inédito. Y no afanarse. Dejar fluir los días, los sitios, los rostros. Cuando llegue el momento, cuando estalle el lenguaje allá muy adentro, empezar entonces a trabajar de sol a sol, con disciplina férrea, sin bajar la guardia. Eso es.
      Saludos, MM.

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    2. Gracias por tu increíble respuesta. Me queda una duda y es ¿Cómo pulir esa forma de percepción? ¿Cuestionando cosas, situaciones y sentimientos de una manera diferente a la acostumbrada?
      Gracias por resistir de semejante forma: escribiendo.

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    4. Leyendo a poetas como Roberto Juarroz, viendo cine de Tarkovsky, escuchando a Philip Glass, vagabundeando por la ciudad en busca de dimensiones alternas... Saludos, MM...

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  11. Hola Mario, me inmiscuyo groseramente en este foro,no para intervenir sobre el texto, sino porque intento, enseñar español en un colegio de Floridablanca. Y digo intento porque es un reto diario... Claro que esto es un eufemismo, porque creo que mi experiencia está llena de fracasos. Sin embargo, en ese intentar cotidiano, los chicos de octavo y noveno grado escogieron de entre una lista de 20 libros, a "Satanás". Por eso, irrumpí en esta conversación, para contarle que yo también empiezo a leer este relato, en el que de a poco se revela la maldad cáustica y mórbida. De otra parte, invité a los chicos a escribirle directamente al autor. Les dije que usted respondía el blog y tengo la esperanza que en ese diálogo virtual, alguno de ellos se emocione con la idea de escribir y claro, de leer. Muchas gracias.

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    1. El año pasado estuve en Floridablanca hablando en un par de colegios y, como me sucede casi siempre, me llevé una grata impresión de los estudiantes. Me alegra que tus muchachos hayan escogido mi libro. Un buen ejercicio podría ser ver la película después, que ya está gratis en Youtube.
      Saludos, MM.

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  12. Hace un tiempo me sucedió algo parecido. Estaba enfermo, sufría de unos dolores agudos y constantes en mi esófago y estómago por causa de múltiples úlceras. Podía soportar esa sensación por el día, pues me abstraía en series, películas y conversaciones por chat (nada de conversaciones reales u otra cosa que me exigiera algún tipo de esfuerzo porque no sentía deseos ni de mover los labios). Pero cuando veía morir el día era una pesadilla porque sabía que la noche sería larga. No podía dormir casi nada debido a los dolores que curiosamente se intensificaban en la madrugada, y pensar que pasaría horas intentando conciliar el sueño era ya de por sí una tortura.

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    1. Es cierto, cada vez que uno está enfermo, aunque no sea tan grave como en tu caso, la noche se le vuelve una auténtica pesadilla. Qué curioso...
      Saludos, MM.

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  13. Que más Mario un caluroso abrazo, y con caluroso no me refiero de manera textual, más en estos tiempos de ocasos incesantes y soles macabros en nuestra ciudad, pero aprovecho la ocasión para preguntar, si existe una posibilidad, solo una posibilidad, por más pequeña que esta sea, de poder obtener una copia del próximo libro...Gracias por estar ahi para estos lectores que crecemos día a día.
    C.G.

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    1. Ahora no, pero apenas salgan los primeros ejemplares sí. Debo esperar aún un par de meses.
      Saludos, MM.

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  14. Con ocasión al día del periodista, quisiera felicitarlo ya que tal cual como ángel caído descendió a los infiernos de una Bogotá trasnochada, multifacetica, nocturna, prostituta y asesina, quien se ha venido desdoblando en diversos personajes y ha divagado a través de las letras para enloquecer y fascinar a sus lectores con una realismo más que degradado, existente, actual y mordaz. Me enamoré de la lectura y de la simplicidad a través de sus frases, de sus personajes los cuales cuentan con una belleza propia y singular, porque el adorno sobra cuando somos arrasados por la violencia de una sociedad cansada de si misma. Mi mayor admiración hacia usted maestro Mario Mendoza.

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    1. Mi fuerza está en mis lectores, Tatiana. Sin gente como tú mis libros se hubieran quedado huérfanos en las librerías.
      Saludos, MM.

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  16. Mario estoy muy feliz de que regreses a la feria, gracias por plasmar la Bogotá indescriptible, el amor y sus diversas manifestaciones una manera de soñar diferente por medio de tus libros. Te admiro y mi vida se llena de alegría al saber que viene un nuevo libro.

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    1. Espero no defraudarte, Daniela. Viene un libro muy extraño, lleno de rarezas. Ya verás. Y nos vemos en la feria, claro que sí.
      Saludos, MM.

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  17. Mario, ¿crees que todos somos sobrenaturales en cierto punto? ¿Crees que esos dones paranormales harán un cambio? O aún mejor ¿crees que estos sellaran un destino? ¿Nos daremos por vencidos?
    ¿Por qué esconder nuestras más grandes habilidades pequeños síndromes? ¿Por qué sublevar al Estado con armas si con el conocimiento basta? ¿Por qué creer en una transitoria reencarnación? ¿Dónde queda “Dios” en esto? ¿Cuántos Yo hay en mí? ¿Cuántos Yo hay en ti? ¿Podremos salvarnos de nosotros mismos? ¿Crees en las coincidencias o en las causalidades? ¿Crees en ti?
    Dime Mario ¿Qué piensas tú?

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    1. Carajo, si yo tuviera las respuestas a esto sería un genio, un sabio a la manera antigua, un iluminado. Supongo que escribo para buscar una respuesta a estas preguntas. Y ahí sigo buscando...
      Saludos, MM.

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  18. Hace poco leía en la National Geographic acerca de otra herencia ancestral, algo que quedó grabado como una impronta en nuestro ADN, en nuestro cerebro, en nuestra psique, y es el momento que casi todos hemos experimentado durante el sueño; la sensación de caer al abismo, ese vacío que sentimos latente y que finalmente justo al momento de caer y estrellarnos violentamente contra el suelo, despertamos exaltados.
    La explicación me dejó asombrado, pues dentro la Hominización, aun siendo primates antropoides, la única manera de estar alejados de los depredadores era estar en la copa de los árboles y pasar las noches en la altura, al ser este un sitio poco estable y seguro para dormir, la caída era inminente; de allí esa especie de reflejo que quedo en nosotros como si fuera un mecanismo de defensa.

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    1. Buenísimo. Increíble. Qué buen dato. Poesía pura. Nuestros ancestros con sus miedos intactos dentro de nosotros...
      Saludos, MM.

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  19. Mario... un saludo caluroso, es genial poder leerte, te cuento que nunca me había gustado y me había aficionado tanto a un escritor, me encanta tu forma de contar la realidad, escribes muchas cosas que probablemente todos pensamos pero no somos capaces de decir. Te conocí el año pasado en la última firma de libros que hiciste y quedé en shock, no pude decirte nada. Te expreso estas palabras con toda la admiración y espero con ansias tus nuevos escritos.

    Un abrazo imaginario.

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    1. Espero que ahora en la feria podamos volver a saludarnos, Tatiana, y que el abrazo sea una realidad.
      Saludos, MM.

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  20. Alguna vez lei que los creadores de Freddy Kruger, diseñaron sus garras,pensando en nuestros ancestros en cuevas y la sensación que tenían al escuchar las garras de osos y otros animales buscando desgarrarlos, el miedo ancestral dentro de nosotros. Recordé otro síndrome. El de tu compañero Gamboa. El síndrome de Ulises, el querer regresar y estar atrapado en un eterno viaje. Saludos.

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    1. El Síndrome de Ulises es de los más dolorosos.
      Le escribí a Martí sobre tu caso pero no me ha dicho nada. Supongo que está muy ocupado o que lo ve imposible de realizar.
      Saludos, MM.

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    2. Mario muchas gracias por tu interés y buenos oficios, se que daran resultados, he esperado casi 30 años, unas semanas más, no importan, espero que esté muy ocupado y que el adjetivo imposible no se use, en los extraños espacios donde el se mueve. Pase lo que pase. Gracias siempre.

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    3. Si me llega algún mensaje de él al respecto te aviso de enseguida... Saludos, MM.

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  21. Síndrome del ocaso... curioso nombre para la soledad de la noche. Quizás sea que al llegar la oscuridad el temor a no volver a ver la luz se apodera de las ideas, quizás el espanto de lo que se hizo o no se hizo durante una vida atormenta los sueños, o tan sólo sea la tristeza de posiblemente dejar atrás a quienes amamos. Antes de que llegue ese tiempo, intentemos vivir conscientemente en el síndrome de Alicia y dejarnos escapar del mundo inmersos en otros que nos dan los libros... Gracias Mario, aquí siempre presente y resistiendo. Espero tu libro salga pronto. Un abrazo afectuoso.

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    1. En dos meses ya estaremos de nuevo en medio del lanzamiento y espero que nos podamos ver en la feria.
      Abrazos, Maribel, MM.

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  23. También está el miedo que se manifiesta en sueños a caer desde grandes alturas, en los que, por lo general, nunca tocamos el suelo. Según el científico Sagan, lo heredamos de los monos que, al vivir en las alturas temían caer de estas. Y el miedo a un monstruo debajo de la cama que viene de cuando los monos temían que alguien los alcanzara desde abajo, y los matara cuando estaban descansando.

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    1. Échale un vistazo al comentario de Lukazgeo aquí arriba... Saludos, MM...

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  25. Me encanta leer esto. El tema de las enfermedades mentales es bastante recurrente en mis escritos, y tus descripciones resuenan como inspiración para mis pequeños cuentos de realidades ficticias vividas por mentes diferentes. Gracias!

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    1. Me alegra. Vamos tejiendo una red que construye realidades paralelas.
      Saludos, MM.

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