28 ago. 2017

Futuro siniestro





El año pasado advertí en varias columnas que acabábamos de pasar el punto de no retorno según algunos expertos. Habíamos tenido la oportunidad de frenar esta caída en el abismo, de revisar a fondo nuestra civilización y nuestra cultura, y no fuimos capaces. Eso significa ahora pagar el precio de semejante testarudez.
Algunos consideran que esa visión catastrofista es un poco exagerada y que en realidad el mundo avanza normalmente e incluso progresa. Creo que, lamentablemente, lo que hemos vivido en el último año confirma lo anunciado en esas columnas. Y ahora lo que tendremos que enfrentar será cada vez más difícil y complicado.
Los médicos y los laboratorios nos dicen que cada día viviremos más y que nuestra salud está garantizada. Eso es relativo. El abuso de medicamentos y de antibióticos ha generado una serie de superbacterias resistentes a todo que están empezando ya a atacarnos de manera indiscriminada. La OMS teme que en cualquier momento una de estas bacterias o de estos virus se propague a gran velocidad hasta crear una pandemia de consecuencias nefastas para el planeta entero.
Un elemento que contribuye a esta expansión de microbios es que las ciudades tienen un aire cada día más contaminado. Miles de carros ingresan a cada minuto en las avenidas del mundo entero expulsando más gases y recalentando el globo de un modo peligroso. Las enfermedades respiratorias y de garganta van en aumento.
Lo mismo sucede con las enfermedades del estómago: la escasez de agua, que ya es alarmante porque ha creado una buena parte de la migración mundial, también afecta la salud de los pobladores de ciertas zonas del tercer mundo (Medio Oriente, África, Latinoamérica).
Como si esto fuera poco, el cambio climático ha dejado buena parte de los terrenos fértiles convertidos en desiertos donde no crece ni una sola planta. Eso se empezará a notar muy pronto en la falta de comida para toda la población. La dificultad del acceso a los alimentos y el hambre también irán en aumento. Ya hoy en día la situación es dramática: cerca de 3.500 millones de personas, es decir, la mitad de la humanidad, tienen dificultad para consumir las calorías diarias requeridas.
Uno de los mayores problemas será también el estrés, la angustia y la depresión, que dejarán a buena parte de los ciudadanos liquidados. Ya hoy en día el consumo de antidepresivos es normal entre empleados y estudiantes de todos los estratos sociales. Otros siguen algún tratamiento alternativo (grupos de apoyo, yoga, meditación) para luchar contra los sentimientos negativos que los agobian.
Sencillamente, los ritmos de vida que estamos construyendo no solo son penosos, sino autodestructivos. Es una civilización que no sabe para dónde va, extraviada, hundida en un capitalismo vacuo y sin sentido, cuyo máximo objetivo es el consumo. Eso lanzará a buena parte de la población a trastornos afectivos y emocionales que terminarán convirtiéndose en trastornos mentales muy difíciles de superar.
Para cerrar este panorama desolador, el Homo Sapiens nunca se ha caracterizado por ser tolerante ni solidario. Por donde ha ido pasando ha creado caos y destrucción: aniquiló a los Neandertales, al Homo Floresiensis y a muchas otras especies más. ¿Qué le queda ahora? Destruirse a sí mismo. Cada vez veremos más a unas tribus enfrentadas con otras: los seguidores de la supremacía blanca contra los negros y los latinos, los del primer mundo creando leyes y construyendo muros para evitar la entrada de inmigrantes del tercer mundo, los de una religión contra las otras, los pudientes contra los indigentes y los hambrientos. El clima de agresión e intolerancia es ya el pan de cada día. Y no cesará. Eso significa que la violencia será una de las peores pandemias con las que tendremos que aprender a vivir cotidianamente.

Ni modo. Eso es lo que hemos planeado y eso es lo que tendremos. Nos llegó la hora de pagar la factura y quién sabe si tendremos con qué cubrirla.

18 comentarios:

  1. Cordial Saludo.

    Soy Alexander Cruz. Me encuentro estudiando licenciatura en lingüística y literatura, actualmente estoy acompañando a los estudiantes de décimo y once en la ciudad de Bogotá de la institución llamada Liceo Moderno Walt Whitman en las clases de lectura crítica y me comunicó con usted para encontrar la posibilidad de realizar una visita a las instalaciones en el que usted sea nuestro invitado especial para que los jóvenes sientan más cercana la posibilidad de ser grandes escritores, para alimentar un poco la imaginación de los mismos y para que tengan la gran oportunidad nunca antes obtenida de tener acceso a un artista literario, hablar con él, conocerlo, disfrutarlo y quizás enamorarse un poco más de sus historias.

    Agradezco la oportunidad que se les pueda da a estos jóvenes, y la atención prestada.

    mi nombre es Alexander Cruz.
    e-mail alexander7946@gmail.com

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    1. Ahora estoy en gira, Alex. Esta semana estaré en la feria del libro de Bucaramanga. Luego viajaré a la de Medellín, y así por los próximos dos meses.Y, según creo, la lista de este año ya está a tope. Puedes consultarle al director de promoción escolar de mi editorial, Iván Hernández: ihernandez@planeta.com.co
      Saludos, MM.

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  2. 28 de agosto
    "Yo tengo un sueño"
    En este día de 1963, ante un inmenso gentío que cubría las calles de Washington, el pastor Martin Luther King soñó en voz alta:

    "Sueño que que algún día mis hijos no serán juzgados por el color de su piel, sueño que algún día toda llanura se elevará y que toda montaña se escogerá..." Los hijos de los días, Eduardo Galeano.

    https://www.youtube.com/watch?v=t1pqi8vjTLY

    "All I want to say is that
    They don't really care about
    All I want to say is that
    They don't really care about us".

    Saludos Maestro Mario, gracias siempre, estoy haciendo el curso de Pura Ficción con Leo Felipe Campos. Gracias.

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    1. Buen recorderis, David, gracias. Y hacía rato que no veía este video de Jackson. Es profético.
      Saludos, MM.

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  3. Que sera de nosotros... a este paso?

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    1. A cada segundo un paso más cerca del infierno.
      Saludos, MM.

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  4. Mario, te escribo para emitirte algo que no tiene que ver con el tema. Pero te felicito por el artículo escrito, aunque no revela nada nuevo, subraya las aberrantes pesadillas en las que nos estamos sumergiendo cada vez más hasta el cuello. Quería recomendarte un filme que sé será de tu agrado, en especial por el diálogo final, pues sé que te gusta aproximarte a esas vidas caóticas y adentrar en los destinos rotos a los que somos propensos los seres humanos, la película se llama 'Split', la puedes ver facilmente en Internet y te aseguro que la disfrutarás como enano. Un abrazo.

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    1. Sí, yo mismo he repetido estos mismos ejemplos mil veces, pero nunca está de más un recorderis.
      Gracias por la recomendación. La buscaré, claro que sí.
      Saludos, MM.

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    2. Ah, ya la vi, por supuesto. Está recomendada aquí mismo, en el blog, hace meses. Ojo a la película anterior, a la primera parte.
      Saludos, MM.

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    3. 'El Prootegido', ese final es impresionante. Te iba decir que tenías que empezar por el principio y ver ésta primero, pero supuse que sería pedirte mucho. Me alegra el hecho de no haberme equivocado, crack. Saludo de regreso.

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  5. ¿hasta que punto hemos masacrado nuestra existencia? es desolador ver todo el daño que podemos causar

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    1. Así es, sin duda. Parece no tener fin.
      Saludos, MM.

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  6. Completamente de acuerdo Mario, aunque Yuval en su libro Homo-Deus nos muestra la sobreproducción de alimentos, el éxito generacional de algunas especies manipuladas por el hombre para que exista abastecimiento de comida en función de nuestra población, antes de perecer todos en ese apocalipsis eminente por la destrucción de la naturaleza, ahora mismo estamos muriendo por la mala distribución, la imaginaria, imponente y brutal propiedad privada, el egoísmo y el desapego por el otro.

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    1. Es cierto. Hemos logrado avances maravillosos, pero no sabemos cómo aplicarlos correctamente.
      Saludos, MM.

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  7. Martín nos interpela ¿Cómo carajos conseguimos vivir sabiendo estas cosas? El hambre una crónica que también trata de nuestras miserias ¿Cómo contar tanta miseria sin caer en el miserabilisno, en el uso lagrimita del dolor ajeno? Caparrós revela cómo operan las estructura del hambre en el mundo, es decir cómo incluso esta realidad es la más letal de las armas, de cómo se lucran algunas multinacionales como Nutriset con su famoso producto Plumpy (este es un súper alimento, y puede ser la clave en el tratamiento de la desnutrición, pero los miserables no han liberado la patente para su producción a bajo costo), de cómo el hambre también es una cuestión de género en algunas regiones de la India,del control de semillas y de la especulación de los precios...Y me pregunto de nuevo ¿Cómo carajos conseguimos vivir sabiendo esto?¿Cómo tejer la resistencia? Y confieso me sentí miserable porque lloraba mientras avanzaba en esta crónica brutal. Sentí pena por mí, por cada una de las personas que se mencionan en la obra;el bebé Seydou (repetí su nombre como un mantra) y su joven madre Kadi,por Aysha (ella soñaba con una vaca, así ella creía que su vida cambiaría un poco). Sentí pena por mis estudiantes, por los que dormitaban mientras les hablaba sobre estos horrores. Sentí también miedo porque soy madre, y no sé qué pase mañana..O en unos días o en unos años. "Y mientras tanto el mundo sigue ahí, tan bruto tan grosero, tan espantoso como de costumbre. A veces pienso que todo esto es, antes que nada feo. Repugna cualquiera de las formas de la percepción la grosería de personas poseyendo, desperdiciando sin vergüenza lo que otras necesitan a los gritos".

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