29 sept. 2017

Más allá de lo real





La realidad no es solo lo que vemos, oímos o palpamos. Es mucho más amplia. Los griegos, padres de la filosofía occidental, asistían al oráculo y escuchaban esas palabras mágicas con suma atención y respeto. Pero, ¿quién era la persona que hablaba, quién encarnaba la voz de los dioses? La pitonisa, que era una muchacha sentada en una trípode inhalando los vapores alucinógenos que emanaban de ese lugar sagrado.
Siglos después, las hechiceras medievales volvieron a experimentar con plantas solanáceas con las cuales crearon un líquido extraño que les permitía entrar en un trance sagrado. Lo llamaron el vino del sabbat. Por eso, en las tradiciones populares que llegaron hasta los cuentos infantiles, siempre las vemos con una marmita preparando un menjurje frente a los adeptos.
Más tarde, múltiples sectas secretas se tomaron el renacimiento europeo. Todas ellas apuntaban a una idea clave: hay algo más que la realidad inmediata, un conocimiento oculto que es preciso descifrar. Científicos y artistas se convirtieron en alquimistas y buscaron en esas fuentes que llegaban hasta la más remota antigüedad. Newton no era solo un físico, sino ante todo un místico que buscaba las claves secretas de Dios.
 Luego los románticos y los surrealistas siguieron adentrándose en los laberintos del inconsciente. Emmanuel Swedenborg aseguró que hay hilos invisibles que conectan el mundo conocido con el desconocido, que hay pasadizos que nos pueden conducir al otro lado, donde esta realidad se bifurca misteriosamente.
A mediados del siglo XIX, un maestro de escuela que luego se haría llamar Allan Kardec dijo que era posible comunicarse con los espíritus. Médiums de diversas procedencias se tomaron entonces los salones europeos y norteamericanos. Artistas e intelectuales de toda índole asistieron a esos grupos donde los muertos eran invocados en medio de la noche.
Ya en pleno siglo XX, durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis buscaron por todo el planeta fuentes de poder secretas. El mago Erik Hanussen sería la mano derecha del Führer durante un tiempo, para luego terminar asesinado en un bosque y devorado por los perros. El hechicero Aleister Crowley, llamado La Bestia 666, utilizaría las cuartetas de Nostradamus para ayudar a las tropas aliadas a vencer las potencias del Eje.
Y aquí seguimos, buscando, indagando, abriendo puertas hacia el misterio. Por eso vale tanto la pena escribir al respecto: porque la escritura busca también cómo cruzar el umbral e ingresar en lo desconocido.


11 sept. 2017

FERIA DEL LIBRO DE MEDELLÍN





Será todo un gusto presentar estas historias en la Fiesta del Libro de Medellín. Si tienen tiempo y buen ánimo, allá nos vemos el domingo en la tarde.
Saludos, MM.

8 sept. 2017

Formas Para Perderse - LosPetitFellas - Subtitled

Oda al No - LosPetitFellas - Subtitled Video

Marco Ft. Mario Mendoza · LosPetitFellas







MARCO


Soy Marco, el que navega de día en día como si atravesara continentes inhóspitos e inexplorados.
Viajo de lunes en lunes como quien va de una isla a otra, como quien recorre valles y desiertos sin equipaje, sin provisiones y sin agua.
Soy el viajero de lo cotidiano. Me voy de rumba, me enamoro, me siento solo, me deprimo y al final no sé cómo salir de los infiernos.
He visto monstruos allá abajo, en las zonas de sombra, en los recónditos laberintos del inconsciente.
He pensado en el suicidio, en irme lejos, donde nadie conozca mi nombre. He soñado con ser monje cartujo, pigmeo, marinero o esquimal.
Siempre estoy ausente, lejos, ensimismado. Es difícil atraparme.
La ciudad es una cebolla y exploro cada capa con la misma intensidad.
He amado con pasión, con angustia, al filo del abismo. Y también me he despertado en medio de la noche sabiéndome completamente solo, sin nadie, como un Robinson Crusoe extraviado en esta ciudad de lluvias y tormentas. Un Robinson vagabundeando de calle en calle, nómada, sin tribu ni familia. Un Robinson cabizbajo que se hunde en las peligrosas noches de una ciudad fantasmagórica.
Soy Marco, el enamorado, el solitario, el náufrago. Pero también soy Jorge, Carlos y Fidel. Soy Amanda, Carmen y Lulú. Soy del sur y del norte, del Defectuoso y Buenos Aires. Soy de Lima y Montevideo, de La Habana y Santiago.
Soy heterosexual, bisexual, homosexual, transexual, asexual. Me gusta todo el mundo y no me gusta nadie. Me acuesto con todos y con ninguno. Todas las camas de la Tierra son mías y en ninguna puedo dormir. Sé que detrás de cada caricia se esconde un inmenso dolor y que todo amor es el comienzo de una larga caída. Jamás digo te amo y nunca aprendí a decir adiós. Al final, siempre duermo a la intemperie.
Conozco el pecado como pocos. Soy experto en descensos, en hacerme daño, y me cuesta mucho rescatarme.
Conozco puertas que conducen a otros mundos, pasadizos secretos, túneles interdimensionales. La realidad es un laberinto y yo sé dónde está la salida. Soy el aventurero de las dimensiones desconocidas, el caminante de los universos paralelos. Todas las noches sueño con el Sputnik. Soy el piloto de las aerolíneas de Dios. Soy el psiconauta que al final siempre se acuesta solo y en posición fetal.
Me dicen que necesito ayuda, que debo ir al psicólogo, que debo convertirme en el dócil discípulo del terapeuta. Mi estado natural es la melancolía. Soy siempre el problema, el obstáculo, alguien del que es imposible sentirse orgulloso. No me interesa la política sino la po-lírica. La enfermedad es una antigua conocida y siempre me curo a punta de palabras.
Soy experto en desilusiones. No tengo planes, no me aferro, sé que toda esperanza es una trampa. Paso las noches en vela navegando hacia la nada. Mi soledad es mi única riqueza. No me miento. Perder es mi consigna.
Ayer es hoy, mañana es hoy, todos los tiempos se precipitan hacia el ahora. Voy dando la vuelta por un laberinto en el que siempre termino frente al mismo espejo. Pasado, presente y futuro no son más que metáforas maleables de una misma curva.
Carpe Diem.
Un día me moriré como cualquiera y entonces volveré con otro nombre y otro rostro, encarnaré en otro cuerpo y tendré otra cara. Seré indio, rubio, negro, mestizo o zambo. Me llamaré José, Raquel o Guadalupe. Seré paisa, porteño o mexicano. Morir no es más que viajar hacia el siguiente nacimiento.
Siempre estaré en tránsito y espero algún día aprender a ascender, aprender a ser superior a mis desgracias y a mis más hondas miserias.

PASAJEROS EN TRÁNSITO




   Diana Ospina fue una de mis mejores estudiantes en la universidad. Lúcida, rigurosa y muy creativa, sobresalía en su generación por un talento literario que nadie ponía en duda. Ahora acaba de publicar un libro de cuentos con personajes que deambulan por la cotidianidad extraviados, idos, como si fueran aventureros que se acabaran de quedar sin mapa y sin brújula. El primer relato es una pequeña obra maestra del género.
   Espero que disfruten este libro, MM.

4 sept. 2017

¿Colombia la más educada?




Cuando estábamos en plena campaña para ir al plebiscito, muchos estudiamos las cifras de inversión en la guerra. Sobra decir que eran escandalosas: 230 billones de pesos solo en los últimos años. La inversión en bombas (tenemos una fábrica en Sogamoso, por ejemplo), fusiles, aviones, helicópteros, botas para la soldadesca, cascos, uniformes y provisiones es de no creer. Todos los impuestos que hemos pagado durante las últimas décadas los hemos invertido en matarnos entre nosotros mismos.
Los números de esa ecuación arrojaban unas cifras que eran una vergüenza. En cambio, la inversión en cultura y educación contrastaba por sus cifras modestas y precarias: 80.000 veces menos.  Entonces las preguntas, ¿por qué somos así?, ¿por qué nos agredimos con tanta facilidad?, eran fáciles de responder: porque hemos invertido ochenta mil veces más en agredirnos y en matarnos, que en educarnos.
Ese argumento era ya lo suficientemente contundente como para que la gente saliera a votar por el sí. Si uno le pregunta a cualquier colombiano: usted qué prefiere: ¿invertir sus impuestos en armas para matar a otros colombianos o en becas de estudio para sus hijos?, la respuesta debería ser clara. Sin embargo, aún así, el plebiscito se perdió.
De todos modos, el acuerdo se firmó y la ilusión de ver a un país despegando siguió firme. Hasta que en las últimas semanas nos llegó la noticia del recorte de Colciencias en un 41%, es decir, de 338 mil millones a 222 mil millones para el próximo año. ¿Qué es eso? La medida parece que va acompañada de otros recortes para la universidad pública. Esto contradice por completo el famoso discurso de Santos en Naciones Unidas cuando se atrevió a decir ante el mundo entero: Colombia la más educada 2025.
No puede ser tanta ceguera, tanta inoperancia y tanta estrechez mental. El acuerdo se firmó, justamente, para pasar los dineros de la guerra al plan decenal de educación y poder financiar a nuestros muchachos en sus estudios. No más deudas ni jóvenes empeñando su juventud para poder educarse. Se supone que ahora la plata de los impuestos se la vamos a entregar a las nuevas generaciones para que se preparen, para que puedan salir a cumplir con sus maestrías y sus doctorados. No habrá un nuevo país si no tenemos los objetivos claros en cuanto a la inversión que supone educar con excelencia a nuestros muchachos.
Y es triste tener que confesar que esos convenios, esas becas, esas ayudas, esos intercambios y esa financiación no aparecen por ninguna parte. Y no solo eso, sino que ahora resulta que habrá recortes con respecto a lo que teníamos. Es decir, nos iba mejor cuando había guerra. Qué mal, que bajeza prometer un despegue cultural y resultar desilusionando a toda una nación de esta manera.

Esto nos confirma que debemos tener mucho cuidado con nuestro voto en el 2018. No se lo podemos entregar a cualquier político de oficio, sino a alguien que de verdad entienda las prioridades y se comprometa a invertir en educación y cultura el dinero que pagaremos en nuestros próximos años. Hemos tenido que sobrevivir a varias estafas, pero esta, si la llegamos a permitir, no solo nos dejará a nosotros metidos en el mismo agujero de siempre, sino que condenaremos a los que vienen a que continúen creciendo en medio de la oscuridad, la mediocridad y la ruindad moral.

2 sept. 2017

ULIBRO BUCARAMANGA



Gracias a los lectores de Bucaramanga por su hospitalidad. La pasamos muy bien hablando de literatura. 
Espero que nos vemos el próximo año también.
Saludos, MM.





(Fotos tomadas de Periódico15)