6 nov. 2017

Callejón sin salida





Con la caída del muro de Berlín en 1989 el capitalismo a ultranza se fortaleció a nivel internacional. Cayó la cortina de hierro y se creyó entonces que el comunismo había fracasado, que estaba completamente superado. El libre mercado había mostrado su superioridad. La Unión Soviética era un asunto del pasado. La derecha celebró a rabiar.
Con el ataque a las torres gemelas en el 2001 se logró acuñar el término “terrorista” para cualquier posición que pretendiera cuestionar o revisar el establecimiento. Se armó una guerra en el Medio Oriente a punta de engaños, y, con el pretexto de la seguridad nacional, los ciudadanos empezaron a perder espacios de libertad constitucional. El asunto era que teníamos que defendernos en contra de esos bárbaros que eran nuestros enemigos más acérrimos. Cualquiera que pensara por fuera de esas coordenadas era considerado enseguida como sospechoso. Alguien como el profesor Noam Chomsky, por ejemplo, un crítico feroz de la política criminal estadounidense, fue cuestionado y vigilado muy de cerca.
Ese cierre de filas en el 2001 fue el que permitió unos años después, en el 2008, el ataque de Wall Street a la economía mundial. No contento con todas las políticas económicas de libre mercado, ahora el capitalismo atacó el erario, el dinero de los impuestos, el dinero público. Millones de personas alrededor del mundo perdieron sus ahorros, sus inversiones, sus hipotecas. A partir de entonces se redujo drásticamente el dinero para la cultura, para la educación, para el seguro social. Ningún banquero fue a la cárcel. El único país que los procesó fue Islandia.
Y entramos en una época caótica, confusa, en la cual hemos aprendido todos los vicios y la hipocresía de la tan admirada democracia. Ya no gobiernan los políticos, sino las multinacionales. Libros como el de Toni Negri y Michael Hardt (Imperio) son cada día más vigentes. Vamos hacia una debacle anunciada y segura.
En el plano individual el extravío es cada vez mayor. Un hombre del siglo XVIII sabía hacia dónde se dirigía: hacia los ideales  de la Modernidad, hacia la razón, la justicia y la equidad. Hoy en día sabemos que todo ese proyecto fracasó y que no hay cómo recomponerlo. La catástrofe medioambiental es una prueba irrefutable de ello. Entonces, ¿hacia dónde conducir nuestras vidas? ¿Qué sentido le otorgamos a nuestra existencia? ¿Por cuáles ideales tenemos que luchar? Esa es la razón por la cual andamos por las calles pateando latas o botellas vacías, por eso nos hemos convertido en personajes amnésicos, en adictos computacionales o televisivos, en depresivos sin remedio. No hay camino, no hay ruta, no hay cómo avanzar.
Este callejón sin salida es el que nos generará una angustia progresiva. Las micro-violencias irán en aumento, la temperatura de esta olla a presión convertirá a muchos de nosotros en depresivos crónicos, en hikikomoris, en spree killers, en kamikazes, en suicidas.

Mientras tanto, a nivel de política internacional, una guerra de gran envergadura se avecina. No ha sido suficiente con destrozar a Siria e Irak. Ahora se viene algo a lo grande. Y en ese contexto, no me sorprendería que este reciente viaje de Trump por Asia tenga que ver justamente con esa decisión. Se trata de alinear bien a Japón, a Corea del Sur y a sus socios en la zona para emprender una campaña definitiva en contra de Corea del Norte, de Irán, y finalmente de China y de Rusia, que son los verdaderos contendientes que están detrás de bambalinas. De ahí la gravedad de los contactos de la campaña de Trump con Rusia, los cuales pueden ser considerados como traición a la patria. Y sospecho que el país clave en estas movidas en el tablero será Israel, una especie de peón que ya coronó y se convirtió en reina. Esa ficha, sin lugar a dudas, será decisiva en la confrontación final.

28 comentarios:

  1. El último párrafo me impactó, el Valle de Meggido ( Armagedon) Israel como ficha clave, es como si se juntaran en libro de Apocalipsis de Juan, las teorías conspirativas y los análisis de geopolítica y todos C oncluyeran en lo mismo. Una guerra como nunca se ha visto. Gracias por estar despierto. Saludos.

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    1. Será todo muy difícil, pero inevitable. Ya pasamos el punto de no retorno.
      Saludos, MM.

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  2. Maestro, que libros o autores de novela negra recomienda. Gracias y un fuerte abrazo.

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    1. Ojo a Paco Ignacio Taibo II, a Elmer Mendoza, a Rubem Fonseca (El gran arte),a Santiago Gamboa, a Manuel Vázquez Montalbán, a Álvaro Bisama, a Leonardo Padura.
      Saludos, MM.

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  3. Maestro, ahi también podríamos incluir a Dashiell Hammett, Jim Thompson, Raymond Chandler, Patricia Highsmith. O pertenecen a un género diferente?. Gracias por la recomendación maestro

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    1. Esos son los clásicos, claro. Te puse algo de los neopolicíacos latinoamericanos (bueno, Vázquez Montalbán es español), que son menos conocidos, pero que le han dado al género un aire fresco, una renovación.
      Saludos, MM.

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  4. Gracias maestro me pondré a leerlos, espero que todo le esta saliendo muy bien. Abrazos.

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  5. Maestro, referentes de Literatura Fantástica en nuestro país?

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    1. René Rebetez, obviamente. Y ahora Planeta Lector acaba de sacar una antología del género que vale la pena leer. Nuevas voces.
      Saludos, Gus, MM.

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  6. Buenas noches Mario. Hoy en la calle 11 con cra 6 en el centro de Cali, me encontré con el catedrático de Univalle y mi profesor de Entorno Cultural en la maestria, Dr. Fernando Cruz Kronflic. Te envió muchos saludos. Estoy terminando de leerte en La melancolía de los feos. Abrazos y un saludo para tu hermana Adriana. Atte. Augusto

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    1. Gracias, Augusto. A él lo considero uno de los mejores escritores de este país. Una voz sólida, con un pulso narrativo muy difícil de encontrar.
      Le diré a mi hermana, claro que sí.
      Saludos, MM.

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  7. Buenas noches Mario. Hoy en la calle 11 con cra 6 en el centro de Cali, me encontré con el catedrático de Univalle y mi profesor de Entorno Cultural en la maestria, Dr. Fernando Cruz Kronflic. Te envió muchos saludos. Estoy terminando de leerte en La melancolía de los feos. Abrazos y un saludo para tu hermana Adriana. Atte. Augusto

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  8. Mario,desde que tuve la oportunidad de conocerte en Cartagena (Antonio ramos de la salle) he venido haciendo un estricto seguimiento a tu obra,he visto compulsivamente tus entrevistas hasta el punto de memorizarlas, he leído tus escritos tomándolos como puntos de fuga a la fatiga social con la que convivimos a diario, he realizado viajes a zonas oscuras y recónditas en los que al regresar y compartir lo vivido me he visto en completo ridículo por el pensamiento ortodoxo de los que me rodean, he compartido tu obra como si se tratara de la palabra del mesías, trasladando a la vida cotidiana a uno de los personajes mas reveladores de tu obra; el Tío Rafael, he visto a este personaje diariamente plasmado en un solo sujeto que a la vez son muchos; Mario Mendoza. Desde que inició la susodicha obsesión decidí consolidar mis ideas, compartir mi corporeidad, mostrar, expresar lo transgresor,lo superfluo, lo anticuado que nos puede parecer en ocasiones nuestro otro ser habitante del mismo cuerpo. El problema es que he intentado darle punto final a mi proyecto y aun no lo consigo, me persigue la constante preocupación de no contar el apoyo de nadie, de ver como las editoriales y agencias rechazan a jóvenes diariamente por el simple hecho de pensar que no podemos aportar nada o simplemente no estamos preparados para el oficio, mi solicitud hacía ti, Mario, es de ayuda, necesito una guía en carne y hueso,una permanente y de fácil acceso que me logre tomar de las solapas para llegar al lugar indicado. Pienso que elegí a la persona correcta para solicitar este tipo de amparo, nada mejor que tener la dicha de decir que de un lector aficionado nació un colega empedernido.

    Deseando tu pronta respuesta,
    Andrés Anaya.

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    1. Estimado Andrés,
      te escribo desde Buenos Aires, donde estoy lanzando la edición argentina de El libro de las revelaciones. De aquí salgo para México, a la semana de Acapulco Noir, un festival de novela negra. Luego entrego novela para empezar a editar camino a la feria del libro de Bogotá.
      Todo esto para que te hagas una idea de que mi vida ya no es mía. La gobierna mi obra. Por eso me queda imposible comprometerme a algo más. No es falta de solidaridad, sino el hecho de que estoy entregado por completo a una causa. Espero que entiendas que la literatura es así: una apuesta a todo o nada.
      Pero espero que en algún momento nuestros caminos se crucen y podamos conversar con calma.
      Saludos afectuosos, MM.

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    2. Estimado maestro,
      Comprendo claramente la situacion en la que se encuentra y las razones de la misma aunque luego de leer lo que respondió pensé que a lo mejor me está haciendo un favor, me está dejando a la deriva con el fin de vivir la travesia que exige la literatura,la travesia que todo autor debe vivir para pasar de ser una perdona a otra,admirable. Por lo tanto le agradecería darme una guía, un nombre, una direecion o un correo electronico de alguna persona en alguna editorial con la que pueda contactar y trabajar. Cualquier informacion sería de gran utilidad este momento.
      Saludos.

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    3. Los editores solo trabajan con autores ya contratados, Andrés. No tienen tiempo para asesorar a otros escritores. Lo mejor es enviar los textos a concursos, a revistas y a todo tipo de convocatorias. La ventaja hoy en día es que no hay que pagar nada porque uno los manda por internet. Lo otro es inscribirse en un taller literario (hay varios por todo el país), justamente para corregir, revisar y tener un maestro acompañante.
      Saludos, MM.

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    4. Le agradezco sobremanera maestro, claramente la idea era que ellos tuviesen conmigo un trabajo remunerado, nada de solidaridad. Me limitaré a aceptar sus recomendaciones.
      Saludos

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  9. Estimado escritor,
    Espero se encuentre bien. Mi nombre es Tatiana Suaza.
    He escrito a la cuenta de Instagram de @lectores_mario_mendoza y me han hablado de la existencia de este blog.
    Me dirigí a ellos porque tengo el deseo de escribirle una carta desde acá de Cartagena y enviársela a Bogotá. No con algún motivo secreto, simplemente deseo enviarle una carta escrita por mí, donde pueda expresarle distintos sentimientos y siendo sincera, no me parece que la red sea el mejor método para hacerlo. Yo estoy acostumbrada a hacerlo, quizá porque siento vergüenza de mi letra. Pero el hecho es que de verdad deseo escribirle una carta.
    Espero ansiosa su respuesta,
    Tatiana

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    1. Querida Tatiana,
      como puedes leer aquí arriba, estaré por fuera del país durante semanas. Pero me puedes escribir a la editorial, a nombre de Nubia Pinzón, la secretaria general, y ella me la entregará sin falta: Editorial Planeta, Calle 73 No 7-60. Bogotá. Déjame tus datos y tu correo para poder responderte.
      Saludos, MM.

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    2. Recibí tu carta, Tatiana. Muchas gracias. Eres una lectora muy aguda. Por momentos sentí que el presente se había dado la vuelta y que estábamos otra vez en ese tiempo anterior a la tecnología, escribiéndonos a mano como una muestra de respeto y de afecto por el otro.
      Con aprecio,
      MM.

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  10. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  11. Buenas noches Mario, soy docente de secundaria en el Colegio la Colina en Bogotá. Dirijo un grupo de estudiantes de grado 8 en un proyecto de aula sobre utopías y distopias. He sido gran seguidor de su obra y he tenido oportunidad de conocerlo en Ferias del Libro y en SOFA hace un par de años. Tengo una estudiante que está realmente apasionada por su obra; si es posible me gustaría que le concediera de manera física o virtual una entrevista a ella para hablar de utopías y distopias no sólo en la literatura sino a nivel general.

    Muchas gracias Mario.

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    1. Hola, David. Ahora estoy en Buenos Aires y la próxima semana sigo para México. Solo hasta finales de mes regresaré a Gótica. Escríbame entonces y buscamos la forma de hacer contacto.
      Saludos, MM.

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  12. Parece que la desesperanza toma el protagonismo ante aquello que es inevitable... La permanente sensación de zozobra e incertidumbre comienza a invadirnos.
    Creo que muchos tratamos en el día a día encontrar esos ideales que se han ido desdibujando, desde luego no es una tarea sencilla, es un ejercicio que va acompañado de reflexión y cuestionamiemto continúo, así como a la que tu nos llevas a través de tus escritos que son como pequeñas descargas de corriente que dicen: "Ey, esto no es un juego, pilas". Mientras unos deciden no pensar obviando lo que sucede alrededor, bien sea por indiferencia o incluso por temor a sentir angustia, otros siguen en la lucha combatiendo la desesperanza porque de no ser así ¿Cómo mantenernos con vida? Estaríamos viviendo en piloto automático, como muchos ya lo hacen. Poco o mucho hay que aprender a jugársela sin miedo, mantener vivas esas pequeñas revoluciones de las que constantemente nos hablas. Creer, persistir y r e s i s t i r.

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    1. Exacto. Ayer, justamente, me tocó una breve entrevista televisiva aquí en Buenos Aires con un individuo al que las cifras y los argumentos no le interesaban en absoluto: la salida de Estados Unidos de la convención de París, las cifras de la FAO, el cambio climático, todo eran nimiedades. Ese tipo de sujetos son los que propician cada vez más la caída. Hacer reflexionar a la mayoría ya no es posible. Tendríamos que hacer un examen de conciencia, revisarnos a fondo para poder cambiar, y eso ya no va a suceder. Por eso la caída es inevitable.
      Por fortuna, siempre están los otros periodistas, los de la resistencia, y eso nos permite seguir en pie de lucha.
      Saludos, MM.

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  13. Volvió el Mario apocalíptico. Aún me tiembla el cuerpo cuando leo este tipo de publicaciones. Queda uno con la sensación de que se gastan en vano fuerza, energía y dedicación procurando revertir fenómenos tan desestabilizadores como los que anteriormente describes. Llegan a mi mente las primeras líneas de Baudrillard en su libro La transparencia del mal: "Si fuera preciso caracterizar el estado actual de las cosas, diría que se trata del posterior a la orgía." En él, Baudrillard dice que la orgía es todo el momento explosivo de la modernidad, el de la liberación en todos los campos. Así, concluye que nuestra racionalidad y afán de saber han desatado fuerzas que ya no podemos controlar: liberación sexual, política, de las fuerzas productivas, de las fuerzas destructivas, de la mujer, del niño, de las pulsiones inconscientes. En fin, prácticamente es como si hubiésemos abierto la caja de Pandora esperando encontrar las claves para la consolidación de los ideales legados por cada una de las revoluciones, pero, para nuestra sorpresa, solo encontramos hambre, miseria, guerras, degradación y demás demonios que hoy consumen nuestro mundo.

    Creo que si hay algo peor a esta liberación, es la actitud indiferente que caracteriza a la mayor parte de la población. ¡El mal es transparente! Ocurre ante nuestros ojos y ya no hacemos nada para remediarlo. Porque aparte de eso, estamos tan obstinados en las lógicas del consumo y la depredación, que lo único que importa es darle de comer al ego, consentirlo, mimarlo, hincharlo a más no poder. El mundo se está acabando, pero no importa: yo estoy bien, a mi no me toca lo que pasa, estoy vivo, como bien, tengo dinero, que se pudran los demás. En últimas somos cómplices silenciosos de esta cultura de violencia que gobierna al mundo.

    Entonces, hacer resistencia en un escenario así resulta peligroso, casi utópico, de tiempos románticos. Comportarse de manera contraria a la manada genera el señalamiento de la misma y, en el mejor de los casos, al exilio. Cuando no, es la muerte quien viene a liberarnos de nuestra conciencia lúcida (por no decir de la estupidez colectiva).

    Creo que cada día toman mas valor las palabras de Ted Kaczynski en su manifiesto: la sociedad industrial está condenada a su desaparición. Mientras tanto, una franja de inconformes nos situamos al frente del cañón, haciendo resistencia, conservando un poco de este mundo, creyendo que aún existe algo que se pueda salvar. No importa que estemos en un callejón sin salida: aún tenemos dientes, garras y la pared para defendernos. Duele pensar que sea la estupidez y la miseria humana la que triunfe. No es justo que unos acaben el mundo en el que otros queremos estar y desarrollar otras potencialidades: la amistad, la camaradería, la solidaridad...Nos queda hacer el llamado a aquellos que andan exiliados en el mismo mundo, aullar y juntar la manada. Que si nos ganan les cueste, no se la vamos a poner fácil, esta es a todo o nada. Imposible que las fuerzas de la naturaleza y las de otras realidades no acudan a nuestro llamado. Al final se trata de llevar nuestra potencia a su máximo esplendor. Como Dumas en su vuelta al mundo en solitario!

    Un abrazo viejo! Espero verte pronto.

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    1. Sí, justo lo que acabo de escribir en el comentario anterior. Hay un grupo muy compacto de la población a la que esto no le interesa en absoluto. Incluso ayer, en esa misma entrevista, el sujeto me decía que una prueba de que estábamos muy bien era que vivíamos más (él es un hombre viejo). Solo les interesa su bienestar personal inmediato, nada más, y los otros 3.500 millones de personas que no tienen acceso a los servicios básicos los tiene sin cuidado. El mal es transparente, en efecto, por eso es tan efectivo.
      Un abrazo, Diego, MM.

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  14. Que la desesperanza no nos aceche lo suficiente para arrinconarnos y hacernos autómatas; y aunque comprender todos los fenómenos que atañen a nuestra realidad, es verdaderamente cruel y nos hace pensar que nada puede cambiarse, aún hay con cada uno de nosotros individuos que se empoderan(empoderamos) del miedo y la ira para transformar las formas de percibir y caminar por el mundo. Siempre se ha dicho resistencia y para un enemigo con tantos tentáculos, cualquier forma de lucha es necesaria, siendo lo que le sucede a todo sistema, la contradicción.

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