12 mar. 2018

La forma del agua y Alan Moore

   Sorprende mucho que en la reciente película de Guillermo del Toro, La forma del agua, galardona con varios premios Oscar, alguien haya visto un plagio de la obra de teatro Let Me Hear You Whisper, de Paul Zindel. Y su hijo, David Zindel, entabló enseguida una demanda. Del Toro asegura no conocer la obra y muy seguramente tiene razón.
   Pero a mí sí me pareció muy curiosa la relación con uno de los capítulos de Neonomicon, de Alan Moore, con ilustraciones de Jacen Burrows. No creo que haya plagio, porque un director del talante de Del Toro no tendría ningún problema en comprar los derechos de un guión de novela gráfica para hacer su propia versión en cine. Pero sí creo que quizás en alguna oportunidad pudo haber visto la historia y su inconsciente grabó esa extraña relación entre la solitaria mujer y el monstruo anfibio. 
   Ahora, lo bello de la película de Del Toro es que se trata de un grupo de outsiders que no encajan del todo en esa sociedad  norteamericana segregacionista de mediados del siglo XX: una mujer negra que debe cargar todo el peso del racismo de la época, un homosexual que no puede salir del armario, una protagonista discapacitada y el monstruo encarcelado que es sometido a atroces experimentos. Una pandilla inolvidable.
   Aquí les dejo las imágenes para que cotejen y saquen sus propias conclusiones.










9 comentarios:

  1. Maestro buenos días, espero que este bien. Dos preguntas: ¿Qué tal vio la jornada electoral de ayer? y ¿Alguna información sobre la Filbo? Qué día estará, costo del libro, etc.
    Esperando conocerlo,
    Miguel M.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayer volvieron a quedar los mismos partidos punteando, incluso con políticos cuestionados e investigados. Es de no creer. Son maquinarias muy poderosas, como lo dije en un artículo anterior.
      El lanzamiento de la nueva novela será, muy seguramente, el sábado 21 de abril en las primeras horas de la tarde. Apenas nos confirmen el auditorio, la hora exacta, y los horarios de firmas, subo la información enseguida aquí al blog.
      Saludos, MM.

      Eliminar
  2. Comparto una crítica del escritor Jacobo Cardona sobre la película. Saludos.

    Gran parte de la obra de Guillermo del Toro podría enmarcarse en una corriente fantástica que se nutre directa o indirectamente de la tradición oral medieval rescatada por los Hermanos Grimm, pero, a diferencia de Disney, que se nutre de la misma fuente, el mexicano no duda en iluminar sus aspectos más turbios o escabrosos. Sin embargo, en una transformación similar a la de los folcloristas alemanes, quienes con el tiempo matizaron sus historias de canibalismo, tortura, brujería, zoofilia y asesinato para convertirlas en cuentos para niños, Del Toro parece sucumbir a la corrección convertida en tendencia popular por los sectores liberales más imbéciles. Tampoco hay que descartar que su único afán se reduzca a repetir los mismos trucos, monótonamente, con un anticuado sentido de lo sombrío, como le pasó a Tim Burton. De la magistral El laberinto del Fauno a la comedida La forma del agua hay un gran trecho, aunque aparentemente compartan el mismo esquema, una historia fantástica enmarcada en un período histórico-político muy particular. La gran diferencia estriba en la aproximación al monstruo, pues, aunque en ambas películas este ofrece un comentario social, es en La forma del agua donde tal contenido se percibe inofensivo y obvio.

    Tenemos a Elisa Esposito (¿migrante?), una muda que trabaja como conserje en un laboratorio secreto a donde llevan a un anfibio humanoide recientemente atrapado en el Amazonas. Elisa solo tiene dos amigos: su vecino gay y su compañera de trabajo negra, quienes, junto a un científico soviético “que pasaba por ahí”, la ayudan a liberar al engendro.

    El subtexto no es subtexto porque todo está en la superficie: ¿cuál minoría falta?, tal vez el nativo americano, de resto, parecen estar todos los seres que el monstruo, la diferencia radical, representa: homosexuales, negros, extranjeros, discapacitados, animales… Incluso la muda es acosada sexualmente por su jefe, el coronel Richard Strickland, que además tortura por placer al híbrido acuático.

    Como estamos en un cuento de hadas con un trasfondo ideológico muy claro, la muda y el anfibio se enamoran. Y es entonces cuando termina de redondearse una historia que fácilmente hubiese facturado Disney, convencional y vertiginosa, visualmente muy sugerente, pero lejos del poder disruptivo mostrado por el director en otras ocasiones. Lo molesto del monstruo es que nunca resulta provocador o peligroso para ningún sistema de valores establecido e, igual a como sucede con el proyecto reivindicativo de las minorías socialmente acogido, su principal objetivo se reduce a incorporarse o ser absorbido por el sistema que lo desprecia. En otras palabras, los “diferentes” deben disimular o anular las características potencialmente ofensivas o “dañinas” para quienes pueden tenerlos como vecinos. Blanquearse.

    (Lo más inquietante del monstruo es que se come un gato).

    ResponderEliminar
  3. Y esto es evidente con el sexo, gran matriz del caos, que se da entre las dos especies bajo unas claves románticas muy genéricas, tan complacientes y “escandalosas” como las de un video de Rihanna. Más animalesca resulta la sesión del coronel con su esposa. Eso, y desfigurar a alguien —como hace diez años—, es lo más perturbador que encontramos en esta película de “raritos”.

    El desenlace de la historia confirma este mensaje sereno de ensamble cultural y biológico con una leve variación SPOILER: ahora es la muda, otro “monstruo”, quien asume sin contradicciones el ambiente natural del anfibio.



    Por otro lado, al igual que La La Land, esta película apela a una fórmula que, en esta época sofocada tecnológicamente por un presente continuo, despierta innumerables simpatías y complicidades, la del homenaje a una época entrañable, al paraíso perdido. Las referencias pulp al científico loco y los espías, o el terror y la fantasía de la serie b como El monstruo de la laguna negra, no son solo influencias que su director ha trabajado desde el inicio de su carrera y que hasta cierto punto, gracias a una mezcla hábil, le han permitido forjar una obra con suficientes elementos diferenciadores como para hacerlos pasar por la firma de un artista, sino que también funcionan y confirman un estado del espíritu contemporáneo. Su calculada puesta en escena en realidad es un tic, el eco de una voz imposible. El sentimiento autoindulgente de creer que se forma parte de algo más grande que este mundo miserable.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por compartirla. Una opinión muy compleja. Es verdad que por momentos el guión se queda en un nivel ligero, sin mayor hondura.
      Saludos, MM.

      Eliminar
  4. Mario. Recuerde también el asunto de las coincidencias creativas. Somos seres que aprehendemos de todas las fuentes posibles y es por eso que, a mi juicio, conceptos como el de la originalidad deben ser replanteados. Muy interesante reflexión y gracias por compartir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, hay redes secretas e inconscientes que van de una obra a otra, creando un tejido que va más allá de las individualidades.
      Saludos,MM.

      Eliminar
  5. Después de ver Splash de 1984, La forma del agua es un completo remake.
    Dejo el video de alguien que hizo la comparación de ciertas escenas... eso sí, en la película hay muchas más que este video no muestra:
    https://www.youtube.com/watch?v=H3du80ST8co

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, en efecto hay una similitud evidente. Gracias por el dato.
      Saludos, MM.

      Eliminar