21 may. 2018

"URGENCIAS"






Llevo varias semanas entrando y saliendo de distintas clínicas con un pariente muy cercano cuya salud colapsó justo después de la feria del libro de Bogotá. Había pasado un tiempo sin entrar a esa pesadilla a la que llaman “Urgencias” (entre comillas, porque en ese lugar nada parece ser urgente). Hace mucho que no tenía que experimentar de nuevo ese horror, ese infierno. No hay nada más despiadado e indolente. No sé cómo los médicos y las enfermeras pueden trabajar de ese modo cuya crueldad salta a la vista. Los pacientes se van acumulando en los pasillos, se arruman en unos cubículos aguantando su dolor con los dientes apretados, sudando, esperando la piedad de algún médico que se digne a hacer los exámenes correspondientes, algún galeno que se apiade y consiga una habitación para tratarlos allí como se merecen: con respeto.
La ley 100 ha creado estos focos de miseria y de inhumanidad en donde se violan todos los derechos de los pacientes de la manera más cínica y despiadada. Y lo peor es que si alguien se atreve a protestar o a exigir un poco más de cuidado en los procedimientos, las enfermeras y los médicos lo miran con desdén, con rabia contenida, como si ni siquiera tuviera el derecho legítimo de la protesta. No sé cómo los ciudadanos hemos permitido este tratamiento grosero y ruin durante tantos años.
Para mi enorme sorpresa, cuando le comentaba a algún conocido esta situación, me decía que él o ella también había pasado algo similar con su padre, con su hermana, con su esposa. Es decir, todos hemos sido maltratados por las clínicas y los hospitales, a todos nos han escupido en la cara sin que podamos defendernos. Es de no creer. ¿Cómo pueden tener a un paciente durante días en un cubículo o en una habitación sin los exámenes debidos, sin un diagnóstico correcto? ¿Cuánta gente ha muerto por esa negligencia, por esa impiedad? Aunque la pregunta correcta es: ¿a cuántos han asesinado en esas salas vergonzosas de “Urgencias”? ¿Cuántos crímenes habrán cometido esas personas vestidas de blanco por no actuar de manera diligente y correcta? ¿Y por qué nosotros nos hemos acostumbrado a que nos maltraten y nos maten sin decir nada, sin pronunciarnos?
Entonces recordé que alguna vez yo quise estudiar Medicina y que me desilusioné rápidamente de esa profesión. Los ideales de servir y ayudar a los demás se van a la basura apenas el recién egresado tiene que enfrentarse al sistema médico. Esas series televisivas sobre varios médicos abnegados y presurosos que atienden a sus pacientes con afecto y profesionalismo dan risa. Sería maravilloso hacer una serie realista sobre el mismo tema: doctores y enfermeras riéndose mientras alguien aúlla de dolor, chateando al lado de pacientes con los rostros arrasados en llanto, entrando a su correo electrónico junto a señoras en proceso de parto. Sería un éxito rotundo.
Como si esto fuera poco, nuestra medicina nos amputa desde su propia concepción del cuerpo no como un sistema integrado, sino como una serie de partes separadas: hay que pedir una cita con el especialista en rodilla, en estómago, en corazón. Como si mi rodilla no tuviera nada que ver con mi corazón, y mi corazón actuara independiente de mi estómago. Absurdo.
Si a esto le sumamos la ignorancia médica con respecto al cerebro, a la conciencia o a las emociones, tenemos a una serie de analfabetas universitarios revisándonos, medicándonos y al final matándonos con un desparpajo que pareciera provenir de una película de terror. No hay nada más peligroso que caer en manos de este poder médico.
Después de lo que he pasado estás últimas semanas la muerte rápida de cualquiera no me parece una mala noticia: un paro cardíaco, un avión que se desploma, un meteorito que de pronto nos cae encima y nos aniquila. Lo que me entristece y me preocupa es que alguien se enferme y tenga que atravesar ese laberinto horrendo y desalmado que se llama “Urgencias”.

23 comentarios:

  1. Querido Mario cordial saludo.
    Soy docente del colegio CANAPRO y oriento la asignatura de castellano. Quiero contarte que el colegio este año escolar adquirió: Lady masacre, Relato de un asesino, Paranormal, Buda Blues, Hombres invisibles, Scorpio City y El mensajero de Agartha. Un número significativo de estudiantes y docentes adquirimos tu nuevo libro El diario del fin del mundo en la visita a la feria del libro. Los estudiantes de grado once llevarán a las tablas tu novela Lady masacre, este viernes 25 de mayo de 5:30 a 7:00 pm en el auditorio de nuestro colegio.
    Mi colega Andrea ya te había extendido la invitación y me compartió tu publicación donde expresas la situación familiar por la que estas pasando. Mis estudiantes quedaron muy tristes con la noticia aunque comprendemos dicha situación que se sale de tus manos, te enviamos todas nuestras buenas energías.
    Te solicitamos por favor nos puedas acompañar asistiendo al colegio cuando todo se haya solucionado, que así será, para que los chicos te puedan compartir la obra de teatro. Te confieso que han trabajado en ella arduamente para reconocer tu grandiosa labor como escritor. Cuenta con nuestras oraciones diarias por una pronta y asertiva atención médica, así como la sanación para tu allegado.:) :) :)

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    1. Les agradezco los buenos deseos. Justamente por esta catástrofe familiar tengo toda la agenda represada, incluida la gira con la última novela. No sé cuándo vuelva a recuperar algo de tiempo para mí.
      Espero que suban videos de la obra a Youtube para verlos.
      Saludos para todos, MM.

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  2. Mi papá, el sastre, murió por negligencia médica, por un diagnóstico tardío. Mañana le vamos a amputar la pierna, sino mejora en 6 meses le cortamos la otra, así con frialdad carentes de humanidad, un sastre sin piernas en un barrio pobre, sin posibilidad siquiera de moverse en una silla, decidió morirse esa noche, completo, con dignidad. Sus últimas preguntas fueron: Que hora es? Y a que hora nos vamos a ir de aquí?. Ojalá que tu familiar pueda estar bien y sobreviva a este sistema, que nos condena más allá de la enfermedad, a la indignidad de no ser tratados como humanos.

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    1. Así es, esto es inaceptable. Cientos de miles de personas hemos tenido que soportar a estos carniceros tratándonos peor que los animales, pues una veterinaria es muchísimo más amable que una clínica.
      Siento mucho lo de tu viejo. Qué canallada.
      Saludos, MM.

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  3. Sí, cada vez es peor, es lamentable reconocer que mi tío farmaceuta es mucho mejor y más acertado que los médicos de ahora. En mi pueblo sólo habían tres doctores por allá en los ochentas y mantenían a unas dieciséis mil personas relativamente sanas. Yo también quise ser médico pero no pasé, a mi ICFES le faltó cantidad y mi prueba en la Nacional no salió bien, así que me decanté por la ingeniería. Sin embargo, la deficiencia es generalizada, no es sólo el desinterés y la ignorancia de los médicos, en la actualidad regímenes proferidos por el generador de la ley 100 contaminaron todo. Hay gente más vieja que yo que me cuenta que un técnico se graduaba en el SENA con tres años de estudios y uno más de práctica empresarial, al día de hoy hay tecnólogos que se gradúan en la mitad de ese tiempo con todo y práctica, un año y medio para hacer a un profesional, llegan a las empresas y sinceramente no saben qué hacer, y si lo hacen, lo hacen sin querer. Los más viejos me explican que con la educación aplicaron lo de los invitados a la casa: “Donde comen uno, comen dos; y si es sopa, zámpele agua pa’ que rinda y que coman tres”. Yo no quería ser Ingeniero pero luego me di cuenta de que servía en esto y me gustó, encontré mi humanidad en las máquinas; mi forma de ayudar. ¿Quién sabe por qué será? Será que hay mucha información, será que como el viejo chiste de “acabemos con la pobreza, acabemos con los pobres” se puede yuxtaponer con un “acabemos con la enfermedad, acabemos con los enfermos”. Estoy que me duermo.
    Excelente entrada, opino lo mismo y cada vez es peor, por eso prefiero ir a la Droguería, un 80% de las veces le pegan al diagnóstico; el 20% restante, por lo general, mi tío me dice que pague una consulta en un privado que me formulen tales exámenes, me los mando hacer sin tanta espera y así termino de darme cuenta de lo que sea que tenga en el momento; la verdad no sé qué sea más riesgoso, lo que hago ó esperar compasión. Muchas gracias, me encanta su blog.

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    1. Claro, el farmaceuta o el viejo médico de familia que trataban a tres generaciones al tiempo, y que por eso mismo conocían a fondo las dolencias de cada uno, eran una maravilla. Tanta especialización significa saber mucho de cada vez menos.
      Saludos, MM.

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  4. Recuerdo que la última cita que pedí en Compensar fue por un dolor en el pecho que tenía, era más muscular que de corazón, pero me costaba mucho estar en una posición o reír, la cosa que es pedí la cita en abril del año pasado y me la dieron hasta Julio. Cuando llegué ese día al consultorio ya sin dolor afortunadamente,el Dr me pregunta que cual era el motivo de la consulta y yo respondí: "Dr es que hace dos meses me dolía mucho el pecho". Así de triste es la situación en la salud de este país, como dije afortunadamente fue un dolor que milagrosamente se curó, algunos no cuentan con esa fortuna.

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    1. Así es, terminamos curándonos a nosotros mismos para evitar semejante pesadilla, buscando mil estrategias para eludir a los carniceros.
      Saludos, MM.

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  5. ¡Buen Día Mario!

    Lamento profundamente la situación tan compleja que ha tenido que atravesar durante los últimos días, pero lo que usted dice es cierto, la problemática de la salud en nuestro país es hostil e insensible, vulnerando por todos lados la esencia básica del Estado Social de Derecho que se traduce en el reconocimiento y exigibilidad de derechos por parte de nosotros como ciudadanos colombianos, ya que se supone que en el año 2015 el Congreso de la República promulgó la Ley Estatutaria 1751 “por la cual se regula el derecho fundamental a la salud” donde se suponía que la misma facilitaría el acceso a los servicios de salud, eliminando las autorizaciones para la atención a urgencias, la nueva incorporación de tecnologías para enfermedades catastróficas y se eliminaría el POS (Plan Obligatorio de Salud); pero en la realidad todo esto ha sido como Ferdinand Lasalle en su libro ¿Qué es una constitución? Mencionada en son de crítica: “Estado seudoconstitucionalista, direccionado bajo el engaño y la mentira en todas sus leyes escritas.”
    Por otro lado, desde mi experiencia personal, en el año 2014 a mi papá le diagnosticaron cáncer de piel facial, por esta razón, el médico tratante le indicó que si no se operaba en el término de (3) meses contados desde la fecha de estructuración de la enfermedad, perdería la nariz, el ojo izquierdo, y que la enfermedad podría hacer metástasis en su cerebro. Para la época yo era menor de edad y no trabaja, por ello, no tenía una entrada económica para ayudarle a mis padres en esa situación tan difícil, ya que nuestros recursos económicos no alcanzaban para ingresar al régimen contributivo de salud, por ello, todos esos tratamientos los tenía que asumir el régimen subsidiado, es decir, EL SISBEN.
    Mi papá junto con mi mamá se pusieron hacer “las dichosas vueltas” para que le dieran la cita prioritaria con el especialista. Al cabo de un tiempo, le informaron que el sisben contaba con dos especialistas para ese tipo de enfermedades, y que la cita de revisión a mi papá se la asignarían para el año 2016 (dos años más tarde) Bajo todo eso, por esa indiferencia tan atroz de todo el sistema de salud, mis padres tuvieron que endeudarse de una manera brutal para poder pagar todos los tratamientos de manera privada en el Centro Dermatológico Federico Lleras.
    La operación y todos los tratamientos salieron bien, y en la actualidad mi papá aún está terminando de pagar esos tratamientos tan costosos. Para finales del año 2016 llamaron a mi papá un sábado en la mañana un delegado de Superintendencia Nacional de Salud, todo eso con el fin de preguntarle cómo se encontraba y que en caso de estar “vivo” realizaran una conciliación extrajudicial por todos los daños y perjuicios que se le habían ocasionado. Mi papá insulto a ese funcionario. Colgó la llamada y rompió la sim card en dos. Y nos dijo que no quería saber nada del Estado Colombiano.
    Espero que toda situación que está viviendo se acabe lo más pronto posible.
    Cordialmente
    Karen Leiva

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    1. No puede ser. Increíble. Qué asco. La salud como una empresa rentable termina convirtiéndonos en eso, en cifras, en números, en pura contabilidad. Saque la plata de donde pueda si se quiere salvar.
      Siento mucho lo de tu papá.
      Saludos, MM.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Como hija de un paciente de Cáncer, se precisamente a lo que se refiere.. Cada vez que lo ingresan o que lo acompaño a citas medicas siento ese mismo miedo, esa incertidumbre, esa rabia.. las caras conocidas van disminuyendo con el tiempo, las trabas aumentan cada vez mas. Ese olor a medicamentos, miseria, muerte que se impregna en la piel y que me sigue persiguiendo por días como un fantasma. Como hija única sé de la importancia de mi presencia, de lo que significa para el.. pero hay días que le tengo pavor a acercarme.

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    1. Por supuesto, es comprensible. Para que a uno le guste la enfermedad debe sufrir de alguna perversión. Lo que uno debe aprender es a ser solidario, a ser empático, a estar con el otro hombro a hombro, sin que ello implique un sacrificio o un malestar para uno mismo. Hay que cuidar la integridad de sí permanentemente, de lo contrario no podrá uno brindar ninguna ayuda.
      Espero que tu padre se mejore pronto.
      Saludos, MM.

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  8. Mario, lamento mucho lo de tu pariente y espero se recupere pronto. Hace un año y medio me caí practicando patinaje, me paré como pude, pero el dolor era espantoso; decidí ir a "urgencias" y después de una larga espera me revisaron superficialmente y me dieron el alta con una fórmula de analgesicos, de ese día en adelante entre y salí varias veces de urgencias porque el dolor era insoportable, siempre con otra lista de medicamentos para el dolor y nada más, cómo no podía resistir ni siquiera estar acostada, decidí inscribirme en una escuela de psicoanálisis virtual llamada E.D.I.P.O, de esa forma trataba de mitigar las noches de dolor. Estuve un mes así, mientras perdía la sensibilidad de mi pierna derecha, hasta el punto que no pude volver a moverla. Un día cuando nada servía regresé a la sala de Urgencias y en esa ocasión, providencialmente me vio un ortopedista. Tenía fracturada la columna vertebral, colapsada varias vertebras además, no se explicaba cómo había resistido un mes, sin dormir, sin paz, con un dolor indescriptible. A la mañana siguiente me practicó una cirugía, dos barras, seis tornillos y un fragmento de hueso hicieron falta para reconstruirme

    Quizá tantos años danzando hicieron que micuepo se recuperara en tiempo record, pero fue toda una pesadilla. Hoy puedo vivir normalmente con una cicatríz que recorre mi espalda y a la que considero parte de mi identidad, y como parte de está historia que hubiese podido ser trágica. Un abrazo.

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    1. No sé cómo hemos aguantado tanto a estos ignorantes. Hace unos años sufrí de unas rugosidades en la lengua. Mi padre acababa de morir de cáncer. Me hicieron mil exámenes, experimentaron conmigo, probé mil medicamentos, para al final tener que enfrentar al médico y exigirle que dijera la verdad, es decir, que confesara que no tenía ni idea qué tenía. Y el tipo tuvo que reconocer: sí, no sé. Entonces empecé una investigación por mi cuenta y me curé a mí mismo.
      Saludos, MM.

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  9. Esa es una de las tantas realidades que afrontamos a diario en un país donde el factor humano es bastante escaso y donde somos tratados como mercancía de distintas denominaciones. Espero que puedas salir adelante de esta situación y tu familiar se recupere pronto. Un abrazo lleno de afecto.

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    1. No sé cómo aguantamos tanto. Quizás estamos tan acostumbrados al maltrato que vivir de este modo nos parece normal.
      Gracias por los buenos deseos.
      Un abrazo de regreso, MM.

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  10. Mario, a igual que muchos compatriotas vivimos situaciones similares al interior de nuestras familias; desgraciadamente nada nuevo, parece convertirse en nuestro pan de cada día. Mi mamá fue víctima de una negligencia de enfermeras y doctores; la acompañabamos, mi papá, mis hermanos y yo a una cita de Oncología que además fue toda una odisea para que la
    atendieran y como premonicion y sin saber nada, muere en presencia de todos.
    Y como si fuera poco, sacamos energía para iniciar de inmediato el proceso de demanda
    estando en ese hospital.
    Desgraciadamente es tan descarnado ese proceso y con el duelo abordo que decides mejor continuar con las diligencias de exequias.
    Inhumano cuando a los 8 dias te llaman del hospital para preguntar por la evolución del paciente.
    Mario, desde mi situación vivida deseo la pronta recuperación de tu familiar, fortaleza, seguridad y confianza.
    Fuertes abrazos .

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    1. No puede ser, qué negligencia y qué cinismo tan despreciables. Es el colmo. Y sí, es como tú dices, encima del dolor que uno tiene ya encima, debe aguantar además la insolencia y la desfachatez de esas instituciones asesinas.
      Lamento mucho lo de tu madre.
      Abrazos, MM.

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  11. Hola Mario, lamento lo de tu familiar y deseo pronta mejoría. Comparto la misma indignación tuya frente a este tema, la falta de profesionalismo y sentido de humanidad por parte de unos médicos es grandisima, la rutina en estos antros del sufrimiento los han vuelto insensibles ante el dolor del paciente. No hay nada que se considere Urgente en Urgencias a menos que haya sangre o una muestra corporal de un verdadero dolor.

    En el año 2015 tuve una fractura de huesos de la nariz y del tabique a causa de un accidente en moto, después de la cirugía fuí a valoración con la ARL me atendió un médico joven (27 años mas o menos), a él le pregunte si los puntos que me habían cogido en la cirugía se caían solos o tenía que venir luego a que me los retiraran, le mostré en la historia médica el tipo de puntos que eran (nombre técnico), de inmediato logro ver por el reflejo de la ventana del consultorio como el médico consultaba en google el tipo de sutura que me habían hecho y según lo que leyó en wikipedia me respondió; sentí una verdadera tristeza al ver la falta de calidad de profesionales que hay en la salud y creo que también en otras profesiones y considero que esto ha sido producto de una competencia en la universidades netamente cuantitativa, se estudia por un promedio, pero no por la construcción integral como profesional, no se aborda el estudio desde una manera holística y como bien usted lo dijo en un comentario pasado de esta entrada "Tanta especialización significa saber mucho de cada vez menos"

    Saludos

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    1. Sí, no me sorprende. Así debe ser, sin duda. Y en ese caso es mejor saltarnos ese paso tan engorroso y echarle un vistazo nosotros mismos a Wikipedia y ya está.
      Lamento mucho lo sucedido.
      Saludos, MM.

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